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La vivienda, la edad y la situación laboral siguen marcando con fuerza el riesgo de exclusión en España, donde la pobreza severa afecta al 15,1 % de quienes viven de alquiler a precio de mercado y al 12,5 % de niños y adolescentes, según el último informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado español.
La vivienda y la infancia, los grandes focos de exclusión en España
La pobreza severa continúa siendo uno de los principales indicadores de desigualdad en España y afecta de manera muy desigual según el tipo de vivienda, la edad y la procedencia de las personas.
Según los últimos datos del informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado español, este problema alcanza al 15,1 % de quienes viven de alquiler a precio de mercado, mientras que entre los propietarios la cifra baja hasta el 5,4 %. La pobreza también golpea con especial dureza a la infancia, con un 12,5 % de niños y adolescentes en esta situación.
El estudio sitúa el riesgo general de pobreza o exclusión social (tasa AROPE) en el 25,7 %, lo que supone más de 12 millones de personas. Aunque la tasa se mantiene relativamente estable en los últimos años, la pobreza severa sigue afectando a unos 3,9 millones de ciudadanos que viven con ingresos muy por debajo del umbral mínimo de subsistencia.
Un problema estructural que no remite
La estabilidad de los datos no implica una mejora real. La exclusión social grave se mantiene en niveles elevados debido a la persistencia de tres factores: bajos ingresos, dificultades de acceso al empleo y carencias materiales y sociales.
Estas últimas afectan a millones de personas que no pueden permitirse necesidades básicas como calefacción adecuada, alimentación suficiente o capacidad para afrontar gastos imprevistos.
En este contexto, la pobreza severa se sitúa en el 8 % de la población, afectando a casi cuatro millones de personas. Aunque esta cifra es ligeramente inferior a la del año anterior, la mejora es insuficiente para hablar de una tendencia clara de reducción.
La vivienda como factor decisivo en la pobreza severa
El acceso a una vivienda digna es uno de los elementos que más condiciona la situación económica de los hogares. Casi la mitad de quienes viven en alquiler a precio de mercado se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social. Además, la carga del alquiler supone más del 50 % de los ingresos en muchos casos, lo que agrava la vulnerabilidad.
Este esfuerzo económico contribuye directamente al aumento de la pobreza severa en los hogares urbanos. La falta de vivienda social, que en España apenas alcanza el 3,3 %, deja a las familias con menos recursos expuestas a un mercado inmobiliario cada vez más inaccesible.
Los menores son uno de los grupos más afectados por la privación extrema. Uno de cada tres niños se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, y la pobreza severa afecta al 12,5 % de ellos. Esta situación se agrava en hogares monoparentales, donde la falta de recursos es más frecuente y persistente. También las personas migrantes y las personas con discapacidad presentan tasas muy superiores a la media. En estos colectivos, la exclusión social grave se combina con mayores dificultades de acceso al empleo y a la vivienda, lo que perpetúa la desigualdad
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