Aunque este concepto se popularizó en España en la pandemia, ha vuelto a salir a la palestra por la cantidad de personas adictas a él. Cuidado, porque apuntarse a esta moda perjudica la salud emocional según los expertos.
La celebración de San Valentín puede generar una presión social intensa, especialmente por los estándares irreales de felicidad que imponen las redes sociales. Esto puede afectar la salud mental, causando ansiedad y baja autoestima.