Irán busca atraer a sus exiliados en un momento de crisis

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Teherán, 5 jul (EFE).- El Gobierno iraní trata de proteger a sus nacionales residentes en el extranjero ante el poder judicial en el caso de que viajen a Irán, con el objetivo de atraer ingresos para el turismo o posibles inversiones que alivien la maltrecha economía.

Como una medida ante el previsible empeoramiento de la crisis económica con la inminente entrada en vigor de las sanciones estadounidenses, el presidente iraní, Hasan Rohaní, busca evitar problemas a los iraníes exiliados que quieran regresar, como su detención o la confiscación de bienes.

"Los jueces podéis aumentar la confianza pública. Unos seis millones de iraníes viven en el extranjero y muchos de ellos tienen grandes capitales, que en caso de ver segura la situación interna, pueden trasladar dentro del país", dijo recientemente Rohaní.

En ese discurso, durante un congreso del poder judicial, insistió en que "al menos se pueden tomar medidas para que esas personas, quien quiera que sean, sin ningún problema vengan a visitar a su familia y regresen" a sus países de residencia.

Tras el derrocamiento del último sha persa, Mohamad Reza Pahleví, en el año 1979 y el establecimiento de la República Islámica, muchos iraníes, involucrados o no en asuntos políticos, huyeron del país.

Entre ellos, grandes empresarios, a los que el nuevo régimen consideraba vinculados con la dinastía, y cantantes y actores, cuyas actividades eran vistas como contrarias a los principios islámicos.

Además, otro gran número de iraníes fueron abandonando Irán en las últimas cuatro décadas por las restricciones sociales impuestas -vestimenta islámica, separación de sexos, prohibición del alcohol- y para dar un futuro mejor a sus hijos.

Kamran, un ingeniero iraní con familiares residentes en el extranjero, dijo a Efe que la propuesta gubernamental "es un chiste", y expresó su sorpresa por el hecho de que las autoridades crean que estos exiliados "se van a arriesgar para ayudar al turismo y la economía de este sistema".

"Mis familiares ni se molestan en pensarlo. Ellos salieron por problemas políticos, durante todos estos años sufrieron el dolor de estar lejos de su patria y visitaron a los parientes en cualquier país que no fuera Irán", señaló.

Uno de esos exiliados es Farzan, un empresario de 55 años que comentó a Efe que las veces que ha viajado a Irán ha sufrido interrogatorios tanto a su llegada como a su regreso a su país de residencia.

Farzan explicó que en la actual situación los que cuentan con grandes capitales no se arriesgan a invertir en el país: "Puede que después de un tiempo suframos cualquier acusación y, en ese caso, no solo no obtendremos ningún beneficio, sino que incluso corremos el peligro de que nos decomisen los bienes", se lamentó.

El empresario puso como ejemplo a Kaveh Madaní, un científico iraní y activista del medio ambiente que hace unos meses fue detenido temporalmente por espionaje, lo que a su juicio fue "una muy mala señal para los que viven fuera de Irán".

Una mala señal que Rohaní quiere revertir. En opinión del presidente, dar facilidades a los iraníes que viven en el extranjero para visitar Irán ayudaría a contrarrestar la "propaganda y guerra psicológica de EEUU", ya que -agregó- a su regreso podrían convertirse en "promotores de la República Islámica".

Para ello, el mandatario abogó por promover el turismo: "Si estos aproximadamente 6 millones de iraníes viajan a Irán dos veces al año y regresan sin problemas, se creará una buena circulación de dinero y muchos empleos", explicó a los jueces.

Estos intentos gubernamentales para promover el turismo se enfrentan, no obstante, a otro problema, y es que los ciudadanos de Irán prefieren viajar a otros países en los que hay más libertades sociales.

Varias personas preguntadas por Efe indicaron que al viajar al extranjero pueden disfrutar de las discotecas, bares y de libertad de vestimenta para las mujeres, así como escuchar a alguno de los cantantes iraníes que actúan en los países vecinos ya que lo tienen prohibido en Irán.

Al respecto, el líder supremo iraní, Ali Jameneí, pidió el mes pasado en un discurso a la población no viajar al extranjero para contrarrestar "las presiones económicas" actuales en el país.

"Quienes se han acostumbrado a ir al extranjero, abandonen esa costumbre", dijo Jameneí, quien aclaró que esa medida no incluye los viajes religiosos de peregrinación a Arabia Saudí o Irak, en línea con la visión religiosa del país que ahuyenta a muchos.

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