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Este lunes se cumplen seis meses desde que Junts per Catalunya decidiera romper relaciones con el Gobierno y anunciar que dejaría de respaldar parte de sus iniciativas en el Congreso.
Aquel movimiento, que en su momento apuntaba a un posible bloqueo de la legislatura, ha tenido un desarrollo más matizado de lo que se anticipaba inicialmente.
Los datos de votaciones en este periodo reflejan una dinámica compleja, en la que la formación ha combinado apoyos, abstenciones y rechazos.
Un balance parlamentario menos contundente de lo esperado
Desde el 27 de octubre, Junts ha participado en la votación de 14 reales decretos leyes impulsados por el Ejecutivo. De ellos, ha votado a favor en siete ocasiones y se ha abstenido en otras cuatro. Esto implica que ha facilitado la convalidación del 79 % de estas medidas, un porcentaje significativo si se tiene en cuenta el contexto de ruptura política.
En paralelo, la formación liderada por Carles Puigdemont también ha tenido un papel activo frente a las iniciativas de la oposición. En concreto, ha respaldado tres de las siete proposiciones de ley presentadas por el Partido Popular y se ha abstenido en otras dos. En cambio, ha rechazado las dos iniciativas impulsadas por Vox.
El origen del desencuentro
La ruptura se produjo tras acusaciones de incumplimiento por parte del Ejecutivo en relación con el acuerdo alcanzado en 2023 para la investidura de Pedro Sánchez. El 6 de noviembre, la portavoz parlamentaria Miriam Nogueras fue contundente al afirmar que “la legislatura está acabada”, marcando un punto de inflexión en la relación entre ambas partes.
Sin embargo, la evolución posterior ha demostrado que, pese a la dureza del mensaje político, la práctica parlamentaria ha sido más flexible.
La importancia de Junts radica en su posición estratégica dentro del Congreso. Con siete diputados, su apoyo o rechazo puede inclinar la balanza en votaciones clave. El Gobierno, formado por PSOE y Sumar, no dispone de mayoría suficiente para aprobar iniciativas por sí solo, lo que le obliga a negociar constantemente con otros grupos.
De hecho, incluso contando con aliados habituales, una oposición conjunta de PP, Vox, UPN y Junts sería suficiente para bloquear cualquier iniciativa legislativa.
Durante este periodo se han votado 14 convalidaciones de reales decretos leyes y se han registrado 128 votaciones relacionadas con proyectos legislativos. Además, se han tramitado varias proposiciones de ley, tanto del PSOE como de Sumar.
Junts ha tenido un papel desigual en este ámbito: ha rechazado dos iniciativas de Sumar y tres del PSOE, aunque también ha respaldado una propuesta sobre límites de velocidad y se ha abstenido en otras dos. Uno de los textos rechazados contó incluso con el apoyo del Partido Popular.
¿Bloqueo real o estrategia política?
A pesar del anuncio inicial de bloqueo, la legislatura no se ha paralizado. De hecho, desde octubre de 2025 se han aprobado 11 de los 14 reales decretos presentados. Comparando con periodos anteriores, el comportamiento del partido no muestra un cambio radical: en el mismo tramo entre 2024 y 2025 permitió aprobar siete de diez decretos, y entre 2023 y 2024 se abstuvo en todos los presentados.
Donde sí se observa un freno más evidente es en la tramitación de leyes. Muchas iniciativas permanecen en fase de enmiendas, algunas desde hace más de 400 días. Este retraso actúa como un mecanismo indirecto de bloqueo legislativo.
En noviembre de 2025, Junts Per Catalunya anunció su intención de bloquear 24 iniciativas. Sin embargo, no ha podido votar en contra de ellas porque siguen en fase de enmiendas. Curiosamente, en siete casos había apoyado previamente su tramitación inicial.
Además, el Gobierno ha presentado 17 nuevos proyectos de ley desde la ruptura, pero ninguno ha superado esta fase, lo que refuerza la idea de un bloqueo técnico más que político.
Relación con las propuestas de Junts
En cuanto a las iniciativas propias del partido, el Ejecutivo no ha respondido con la misma estrategia de bloqueo. Desde octubre, se han votado dos proposiciones de ley de Junts. En una, el PSOE votó en contra y evitó su tramitación. En la otra, centrada en la multirreincidencia, sí hubo coincidencias en varias votaciones, permitiendo avances parciales.
A más de un año y medio del final previsto de la legislatura, el panorama político sigue siendo incierto. Aunque el discurso inicial apuntaba a una ruptura total, la práctica parlamentaria muestra una relación más pragmática, donde los intereses estratégicos pesan tanto como las declaraciones públicas.
La clave seguirá estando en el equilibrio de fuerzas y en la capacidad de negociación, con Junts consolidado como un actor decisivo en el rumbo legislativo del país.
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