Leer por placer mejora la salud mental, la empatía y reduce el riesgo de demencia, según Cambridge

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Leer por placer cuida nuestra salud mental y nuestro cerebro

Lectura fácil

Leer por gusto no es solo un pasatiempo: está vinculado a una mejor salud mental, mayor empatía y un riesgo reducido de demencia. Científicos de la Universidad de Cambridge, en colaboración con The Queen's Reading Room (la organización benéfica fundada por la reina Camila), han reunido evidencia para subrayar que los beneficios de la lectura recreativa se extienden a lo largo de toda la vida.

En 2025, la profesora Barbara Sahakian y Christelle Langley, del Departamento de Psiquiatría de Cambridge, publicaron Brain Boost: Healthy Habits for a Happier Life (Estimula tu cerebro: Hábitos saludables para una vida más feliz). Durante ese trabajo, constataron la magnitud de los beneficios de leer por placer, pero también la escasez sorprendente de investigación específica sobre el tema.

Esa constatación llevó a una revisión publicada en septiembre de 2026 en la revista Psychological Medicine, firmada por Sahakian, Langley y Vicki Perrin, directora ejecutiva de The Queen's Reading Room. En ella sostienen que leer por disfrute aporta grandes ventajas y que hacerlo en compañía, en clubes de lectura o cuando un padre lee con sus hijos, puede multiplicar esas recompensas.

Beneficios de leer desde la infancia: atención, memoria y bienestar

Algunas de las pruebas más sólidas provienen de un estudio con más de 10.000 jóvenes, en el que los niños que comenzaron a leer por placer a temprana edad mostraron mejor atención, memoria y función ejecutiva, mayor rendimiento académico, menos problemas de salud mental y estilos de vida más saludables (más horas de sueño y menos tiempo frente a pantallas).

Langley subraya que lo clave es encontrar algo que realmente disfruten, incluso partiendo de un programa de televisión o un juego, y usar eso como puente hacia la lectura; los cómics y novelas gráficas pueden ser una introducción menos intimidante y más atractiva que las novelas tradicionales. Además, la lectura no solo mejora habilidades de lectoescritura: también se asocia con mejor rendimiento en matemáticas, dado que comparten procesos cognitivos como el lenguaje, la memoria y la función ejecutiva.

  • Adolescentes y niños: niveles históricamente bajos de lectura

Diversas encuestas muestran que la lectura entre niños y adolescentes está en sus niveles más bajos desde que se tienen registros, sobre todo entre chicos adolescentes y niños de entornos desfavorecidos. En 2025, solo alrededor de un tercio de los jóvenes de 8 a 18 años decía disfrutar leyendo en su tiempo libre, la cifra más baja en dos décadas. Aun así, casi la mitad de quienes afirman disfrutar menos de la lectura reconoce su valor educativo, señalando que les ayuda a aprender palabras o cosas nuevas.

  • Adultos: estrés, empatía y conexión social

Los beneficios no se detienen en la juventud. Encuestas en adultos sugieren que la lectura reduce el estrés, favorece la relajación, aumenta la empatía y la comprensión hacia los demás y promueve una actitud más tolerante frente a perspectivas distintas. De hecho, la lectura se ha consolidado como el método más popular para aliviar el estrés: casi dos de cada cinco adultos (38%) eligen los libros como su mejor forma de relajarse.

  • Vejez: lectura y protección contra el deterioro cognitivo

En la edad avanzada, los efectos pueden ser especialmente relevantes. Las actividades de ocio que estimulan el cerebro, en particular la lectura, se asocian con un deterioro cognitivo más lento y un menor riesgo de demencia. En un estudio con casi 5.500 adultos de 55 años o más, quienes participaban frecuentemente en actividades como la lectura tuvieron una probabilidad significativamente menor de desarrollar deterioro cognitivo durante cinco años de seguimiento. Otro estudio halló que leer periódicos, revistas y libros se asoció con una reducción del 33 % en el riesgo de padecer Alzheimer.

Sahakian añade que los grupos de lectura compartida y los clubes de lectura ofrecen beneficios adicionales mediante la interacción social: ayudan a sentirse menos aislados y más conectados, algo que a su vez reduce el riesgo de demencia.

Un mensaje claro: nunca es tarde para empezar

"La lectura es una excelente manera de cuidar nuestra salud cerebral, desarrollar importantes habilidades cognitivas y mejorar nuestro bienestar", explica Sahakian. Y aunque los beneficios son especialmente potentes cuando se fomenta desde la infancia, "nunca es tarde para empezar, y puede aportar beneficios a lo largo de toda la vida, incluso en la vejez".

En un contexto donde la lectura por placer ha caído a mínimos históricos entre los más jóvenes, la evidencia reunida por Cambridge y The Queen's Reading Room ofrece un recordatorio contundente: leer por gusto es una herramienta accesible, poderosa y transversal para la salud mental y cerebral en cualquier etapa de la vida.

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