Un estudio encontró que la luz nocturna y la falta de luz solar aumentan el riesgo de muerte. Las personas con más luz nocturna tienen un 21 a 34 % más de riesgo, mientras que quienes reciben más luz diurna lo reducen.
La exposición diurna reduce el riesgo de depresión en un 20 %, pero se deben evitar las horas pico, usar protector solar, ropa adecuada y gafas de sol, y mantenerse hidratado.
En otoño, la luz solar disminuye, alterando nuestras hormonas. La melatonina aumenta, induciendo el sueño y cansancio, mientras que la serotonina disminuye, afectando nuestro estado de ánimo.
Una treintena de hogares recupera el ‘suministro’ gracias a los sistemas fotovoltaicos de Light Humanity.
Cerca de 4.500 habitantes del mayor asentamiento ilegal de la región subsisten con velas y generadores.