España propone a la Unión Europea crear un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las empresas petroleras y gasísticas. El dinero recaudado financiaría medidas climáticas, como infraestructuras hídricas, restauración de bosques y protección frente a sequías e incendios.
El informe sobre medidas climáticas en Madrid advierte de que, si no se reducen las emisiones y no se aplican medidas climáticas, la ciudad podría sufrir un aumento de temperaturas de hasta 5,5 grados en 2050, con un clima similar al de Marrakech.