La Unión Europea ha reducido sus emisiones un 40 % desde 1990 y avanza con fuerza en la transición energética gracias al impulso de las energías renovables, la eficiencia energética y las políticas climáticas.
El calor extremo se ha convertido en una grave amenaza global que afecta a la agricultura, la salud y la seguridad alimentaria de más de mil millones de personas.
El cambio climático está alterando el ciclo hídrico al concentrar las precipitaciones en tormentas intensas que dificultan la absorción del agua por el suelo y reducen la recarga de acuíferos.
Un informe de la Organización Meteorológica Mundial alerta de una grave crisis climática en América Latina y el Caribe, con unas 13.000 muertes anuales asociadas al calor extremo.
La FAO advierte que los plásticos reciclados pueden ayudar a reducir la contaminación, pero solo si se aplican controles estrictos que eviten la migración de sustancias químicas a los alimentos.
Una encuesta europea muestra que la mayoría de los ciudadanos, especialmente en España, apoya reducir la velocidad de los buques para disminuir el ruido submarino y proteger la vida marina