Niebla mental en la menopausia: ¿por qué cuesta más recordar y concentrarse?

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
Niebla mental durante la menopausia

Lectura fácil

Olvidar qué íbamos a buscar a otra habitación, quedarse en blanco durante una conversación o tener que releer varias veces un correo para entenderlo. Son situaciones cotidianas que algunas mujeres experimentan con mayor frecuencia durante la perimenopausia y que pueden generar una sensación desconcertante: la de no pensar con la misma claridad de antes.

Aunque la menopausia suele asociarse a los sofocos o las alteraciones del sueño, los cambios hormonales también pueden influir en el funcionamiento del cerebro. Es lo que habitualmente se conoce como niebla mental, una sensación de falta de claridad que puede manifestarse a través de pequeños despistes, dificultades de concentración o una mayor lentitud para procesar información.

Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, que se celebró el 18 de octubre, los especialistas de MyBrain, centro especializado en salud cerebral, explican por qué aparecen estos síntomas, cómo pueden repercutir en el día a día y qué medidas pueden ayudar a reducir su impacto.

La menopausia también es una transición cerebral

Durante la perimenopausia, los niveles de estrógenos comienzan a fluctuar. Estas hormonas, además de intervenir en la función reproductiva, desempeñan un papel importante en procesos cerebrales relacionados con la memoria, la atención, el estado de ánimo y la regulación del sueño.

La Dra. Mercè Boada, neuróloga y directora científica de MyBrain, explica que «el cerebro participa plenamente en esta transición y es extraordinariamente sensible a los cambios hormonales que se inician durante la perimenopausia».

Esta relación ayuda a comprender por qué algunas mujeres perciben cambios cognitivos incluso antes de la desaparición definitiva de la menstruación. Además, factores como los sofocos nocturnos, la falta de descanso o el estrés pueden intensificar estas dificultades durante la menopausia, por lo que no siempre responden únicamente a las fluctuaciones hormonales.

De los pequeños olvidos a las dificultades en el trabajo

Para muchas mujeres, estas dificultades coinciden con una etapa de intensa actividad profesional y responsabilidades familiares. En este contexto, perder el hilo durante una reunión, olvidar un compromiso o necesitar más tiempo para completar una tarea puede generar frustración e inseguridad, especialmente cuando se interpreta como una pérdida de capacidad o rendimiento.

Más allá de las dificultades prácticas, la niebla mental también puede afectar a la confianza personal y profesional. Comprender que estos cambios pueden estar relacionados con la transición menopáusica ayuda a contextualizarlos y a buscar estrategias para gestionarlos, sin asumir que forman parte inevitable del envejecimiento.

Cinco hábitos para gestionar la niebla mental en el día a día

Aunque no existe una solución única, introducir pequeños cambios en los hábitos y en la organización cotidiana puede ayudar a gestionar las dificultades cognitivas durante esta etapa:

  1. Priorizar un descanso de calidad. Los sofocos nocturnos y las alteraciones del sueño pueden afectar a la atención y la memoria. Mantener horarios regulares y favorecer un entorno adecuado para dormir puede ayudar a mejorar el bienestar diario.
  2. Reducir la multitarea y organizar las actividades. Atender varias cosas a la vez puede aumentar la saturación mental. Concentrarse en una tarea, utilizar recordatorios y establecer prioridades son estrategias útiles tanto en casa como en el trabajo.
  3. Mantenerse físicamente activa. Combinar ejercicio aeróbico y de fuerza, como caminar, nadar o bailar, favorece la salud cerebral, el estado de ánimo y el descanso.
  4. Gestionar el estrés e incorporar pausas. La acumulación de responsabilidades puede dificultar la concentración. Reservar momentos de desconexión, realizar actividades agradables y evitar jornadas prolongadas sin descanso ayuda a gestionar la fatiga mental.
  5. Estimular el cerebro y cuidar las relaciones sociales. Leer, aprender nuevas habilidades, participar en actividades culturales o compartir tiempo con otras personas favorece la actividad cognitiva y el bienestar emocional.

«Muchas mujeres tienden a normalizar el cansancio mental o las dificultades de concentración porque consideran que forman parte de la menopausia. Sin embargo, es importante prestar atención a estos cambios, identificar cómo afectan al día a día y revisar aspectos como el descanso, el estrés o los hábitos cotidianos. No se trata de alarmarse ante cada olvido, sino de reconocer cuándo necesitamos apoyo profesional», explica Anna Calvet, enfermera de MyBrain.

¿Cuándo conviene consultar por los problemas de memoria?

Aunque la niebla mental puede aparecer durante la transición menopáusica, no todos los olvidos deben atribuirse automáticamente a los cambios hormonales o a la menopausia. Estas dificultades suelen ser fluctuantes y no implican necesariamente la existencia de un deterioro cognitivo.

La Dra. Boada destaca la importancia de distinguir entre los problemas de atención y los de memoria. Cuando una persona está cansada, distraída o pendiente de múltiples estímulos, puede no registrar adecuadamente determinada información y tener después la sensación de haberla olvidado. En cambio, las dificultades de memoria pueden aparecer incluso cuando se ha prestado atención a aquello que se desea recordar. Por ello, si los olvidos son persistentes, progresivos o empiezan a interferir significativamente en las actividades habituales, es recomendable consultar con un profesional para identificar su posible origen.

«La menopausia es una etapa de cambios en la que también debemos prestar atención a la salud cerebral. Comprender qué está ocurriendo, cuidar nuestros hábitos y buscar apoyo cuando lo necesitamos puede ayudarnos a afrontar esta transición con mayor tranquilidad y bienestar», concluye la Dra. Boada.

Añadir nuevo comentario