Cuatro de cada diez pacientes con neuralgia del trigémino podrían recibir un diagnóstico erróneo inicial

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Tratamiento para la neuralgia del trigémino

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Más de 35.000 personas viven en España con neuralgia del trigémino, una enfermedad neurológica que provoca episodios de dolor facial intenso y puede dificultar acciones cotidianas como comer o hablar. Pese a su impacto en la calidad de vida, más del 40 % de los pacientes recibe inicialmente un diagnóstico erróneo y la identificación correcta tarda, de media, más de un año.

El dolor facial intenso dificulta el diagnóstico de la neuralgia del trigémino

Más de 35.000 personas conviven en España con la neuralgia del trigémino, una enfermedad neurológica que provoca episodios repentinos de dolor intenso en la cara. Actividades tan habituales como comer, hablar, sonreír o incluso tocarse la piel pueden desencadenar una crisis.

A pesar de la intensidad de estos síntomas, reconocer la neuralgia del trigémino no siempre resulta sencillo: más del 40 % de los pacientes recibe inicialmente un diagnóstico equivocado y el tiempo medio hasta identificar correctamente la enfermedad supera el año.

La Sociedad Española de Neurología (SEN) calcula que cada año se detectan unos 2.000 nuevos casos en el país. Además, estima que aproximadamente el 0,3 % de la población desarrollará esta afección en algún momento de su vida. Aunque puede aparecer a distintas edades, su frecuencia aumenta con el envejecimiento.

Un dolor que puede aparecer con cualquier movimiento

El nervio trigémino es el encargado de transmitir gran parte de la sensibilidad de la cara al cerebro. Se divide en tres ramas que abarcan la frente y la zona ocular, la mejilla y la mandíbula. Cuando este nervio sufre una alteración, puede producir descargas dolorosas de gran intensidad, descritas habitualmente como calambres eléctricos o pinchazos repentinos.

En la mayoría de los pacientes, las crisis afectan a un solo lado del rostro y duran desde unos segundos hasta aproximadamente dos minutos, aunque pueden repetirse numerosas veces a lo largo del día. La neuralgia del trigémino suele afectar con mayor frecuencia a las ramas relacionadas con la mejilla y la mandíbula.

El impacto va más allá del dolor físico. El temor a sufrir una nueva crisis puede llevar a algunas personas a reducir las comidas, evitar conversaciones o limitar sus relaciones sociales. También pueden aparecer problemas para dormir, dificultades laborales y un deterioro importante del bienestar emocional.

Según la SEN, más de la mitad de los afectados presenta limitaciones en sus actividades diarias y alrededor de un tercio experimenta una disminución de su capacidad para trabajar. La ansiedad y la depresión también son más frecuentes en este grupo de pacientes.

Confusión con otras enfermedades

Uno de los principales obstáculos para recibir atención adecuada es la similitud de sus síntomas con los de otros problemas. En las primeras consultas, el dolor puede atribuirse a afecciones dentales, migrañas, sinusitis, otitis o alteraciones de la articulación de la mandíbula.

Estas confusiones pueden prolongar la búsqueda de una explicación y retrasar el inicio del tratamiento. Por ello, la neuralgia del trigémino requiere una valoración clínica cuidadosa que permita identificar las características del dolor y descartar otras causas.

La SEN ha elaborado recomendaciones para ayudar a los profesionales sanitarios a reconocer antes esta enfermedad y orientar las decisiones terapéuticas. Una identificación temprana puede evitar pruebas o tratamientos innecesarios y facilitar que los pacientes reciban la atención que necesitan.

Opciones para controlar las crisis

En muchos casos, el origen está relacionado con la presión que ejerce un vaso sanguíneo sobre el nervio. También existen formas asociadas a otras enfermedades, como la esclerosis múltiple, y casos en los que no se consigue establecer una causa concreta.

El tratamiento suele comenzar con medicamentos destinados a reducir las crisis dolorosas. Cuando estos no funcionan suficientemente o producen efectos secundarios importantes, pueden valorarse otras alternativas, como técnicas percutáneas, radiocirugía o cirugía de descompresión microvascular en pacientes seleccionados.

Aunque no todas las personas responden de la misma manera ante la neuralgia del trigémino, existen opciones para controlar el dolor y mejorar la calidad de vida. Reconocer los síntomas y consultar con profesionales sanitarios es un paso fundamental para evitar que esta afección condicione durante más tiempo la vida cotidiana.

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