Un estudio señala cuándo es más eficaz intervenir frente a la obesidad infantil

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Un estudio resalta la obesidad infantil

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Un estudio liderado por la Fundación de Investigación HM Hospitales identifica una etapa clave para actuar frente a la obesidad infantil: entre los dos y los cinco años, los menores muestran una mayor capacidad para recuperar un peso saludable. Los resultados, obtenidos tras cinco años de seguimiento de más de 37.000 niños y adolescentes, apuntan a la importancia de intervenir de forma temprana antes de que el exceso de peso se consolide.

Una ventana de oportunidad en los primeros años

La obesidad infantil continúa siendo un importante problema de salud pública, pese a los pequeños avances registrados en los últimos años. En Europa, uno de cada cuatro menores de entre 7 y 9 años tiene exceso de peso y alrededor de uno de cada diez presenta obesidad.

Así, España se encuentra entre los países europeos con cifras más elevadas, lo que pone de manifiesto la necesidad de reforzar la prevención desde las primeras etapas de la vida.

En este contexto, un estudio liderado por investigadores de la Fundación de Investigación HM Hospitales (FiHM) ha permitido identificar un periodo especialmente favorable para actuar frente a la obesidad en los niños. Los resultados apuntan a que los primeros años de vida pueden marcar una diferencia importante en la evolución del peso.

Los primeros años, un momento decisivo

La investigación siguió durante cinco años a 37.465 niños y adolescentes atendidos en centros de HM Hospitales. A partir del análisis de más de 102.000 consultas médicas, los investigadores pudieron observar cómo evolucionaba el índice de masa corporal de los menores a medida que crecían.

Los datos señalan que entre los dos y los cinco años existe una mayor capacidad para recuperar un peso saludable. En esta etapa, cerca de tres de cada cuatro menores que inicialmente presentan sobrepeso u obesidad consiguen situarse posteriormente dentro de los valores considerados normales.

Esta capacidad de recuperación convierte este periodo en una oportunidad especialmente importante para prevenir la obesidad infantil. Los especialistas consideran que los cambios relacionados con la alimentación, el ejercicio y las rutinas familiares pueden tener un efecto relevante cuando se aplican de forma temprana.

El cambio a partir de los seis años

La situación cambia de manera considerable después de los seis años. Según los resultados, seis de cada diez niños que presentan obesidad mantienen esta condición un año después. Además, aproximadamente uno de cada cuatro menores con sobrepeso evoluciona hacia formas más graves de exceso de peso.

Los investigadores relacionan esta tendencia con una progresiva pérdida de capacidad del organismo para recuperar un peso adecuado. Este fenómeno, denominado «trampa de la grasa», puede hacer que el problema se mantenga durante más tiempo y aumente la dificultad de conseguir resultados positivos.

Los hallazgos publicados en la revista científica Nutrients refuerzan así la importancia de intervenir antes de que la obesidad infantil se consolide.

Implicaciones para la prevención de la obesidad infantil

Los autores consideran que los resultados pueden ayudar a modificar el enfoque utilizado para abordar el exceso de peso durante la infancia. En lugar de esperar a que el problema avance, plantean actuar cuanto antes, especialmente durante el periodo comprendido entre los dos y los cinco años.

La doctora Zelmira Bosch, responsable del equipo investigador, destaca la utilidad de disponer de datos obtenidos de la práctica clínica para conocer la evolución real de los menores. Para los especialistas, esta información puede contribuir a diseñar estrategias más eficaces contra la obesidad.

El estudio forma parte del Observatorio de la Obesidad Infantil de la Fundación de Investigación HM Hospitales, una iniciativa destinada a analizar la evolución del peso en la población pediátrica. Su objetivo es generar evidencia que permita mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de esta enfermedad.

En definitiva, los resultados sugieren que actuar durante los primeros años puede ser determinante. Por eso, identificar esta ventana de oportunidad permite abordar la obesidad infantil antes de que se convierta en un problema persistente y facilita que las familias y los profesionales sanitarios puedan intervenir en un momento especialmente favorable.

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