Los festivales de verano bajo lupa: denuncian cláusulas abusivas y cobros irregulares

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festivales de verano

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Con la llegada del buen tiempo, las agendas culturales se llenan de grandes citas musicales. Con la llegada del verano se multiplican los eventos al aire libre de todo tipo, convirtiéndose en el gran motor de entretenimiento estival. Entre los formatos que más éxito cosechan en cualquier rincón de nuestro país se encuentran los festivales de verano, donde miles de personas se reúnen cada día para poder disfrutar de sus artistas favoritos. El problema es que en ocasiones surgen graves problemas con la organización, la participación de los artistas anunciados inicialmente o con otros aspectos relativos al evento que provocan cancelaciones, modificaciones o malentendidos que al final acaba pagando el consumidor de su bolsillo.

Así, por ejemplo, los afectados por los cambios que se hayan podido producir en la programación tienen derecho a solicitar el reembolso del dinero, tal y como recoge el Real Decreto 2816/1982, de 27 de agosto, que en su artículo 58 reconoce como derecho de los usuarios "la devolución del importe de las localidades adquiridas, caso de no hallarse conforme con la variación del espectáculo o actividad o de sus condiciones o requisitos, dispuesta por la empresa".

Las graves infracciones en los festivales de verano

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha realizado recientemente una revisión de los términos y condiciones de contratación de 10 grandes eventos musicales y ha desvelado diversas irregularidades contrarias a la normativa de consumo, siendo por lo tanto denunciables a las autoridades de comercio correspondientes.

Entre las trampas más habituales observadas por la OCU en estos festivales de verano, destacan la facultad de "cambiar unilateralmente y sin previo aviso el cartel o el programa del festival, sin derecho a reembolso", la obligación expresa de "pagar dentro del festival con una pulsera cashless, con amenaza de expulsión si se intentan usar otros medios de pago", la posibilidad de "cobrar un importe adicional al precio de la entrada cada vez que el usuario desee salir y volver a entrar al festival" y la prohibición flagrante de "entrar con alimentos y bebidas", que si bien se contempla en la normativa de varias autonomías, OCU considera que "es abusiva, por cuanto la actividad principal del festival es artística, no alimentaria".

Los diez nombres señalados por las autoridades de consumo

Así se lo ha comunicado esta organización de consumidores para que se corrija a la mayor brevedad posible, directamente a los promotores responsables de las citas de Arenal Sound (Burriana), Bilbao BBK Live, Boombastic Asturias (Llanera), FIB (Benicàssim), Medusa Festival (Cullera), Primavera Sound (Barcelona), Resurrection Fest (Viveiro), Rototom Sunsplash (Benicàssim), Sónar (Barcelona) y Viña Rock (Villarrobledo). En todos estos festivales de verano se han detectado prácticas que vulneran la confianza del público asistente.

La OCU ha reclamado formalmente ante el Ministerio de Consumo "la necesidad de desarrollar una normativa nacional homogénea sobre los derechos de los asistentes a este tipo de eventos, estableciendo a su vez compensaciones automáticas en caso de malas prácticas". El problema central es que hoy por hoy, salvo en la comunidad de Asturias, "la legislación autonómica es permisiva y generalmente favorable a los intereses de los promotores de los festivales de verano al aire libre", dejando pocas opciones de defensa inmediata a los usuarios de otras regiones.

Guía de acción ciudadana ante los abusos y cobros indebidos

Mientras tanto, la organización de consumidores ha animado activamente a todos los usuarios afectados por algún abuso contractual ya sufrido a "solicitar la hoja de reclamaciones" obligatoria; y recuerda que "si el establecimiento no dispusiera de ella, debe llamar a la policía local para que se persone" con el fin de levantar la correspondiente acta comercial. Además, ha advertido la OCU que acciones negligentes como la suspensión imprevista de los festivales de verano o los drásticos cambios de última hora en el cartel de los grupos, podrían implicar, además del reembolso del dinero, "una reclamación por daños y perjuicios derivados de los gastos directos asociados que hubiera supuesto el traslado del asistente (por ejemplo, los costes reales por el transporte terrestre o aéreo y el alojamiento hotelero)".

Por lo tanto, los consumidores deben guardar cada factura, billete de tren o reserva hotelera para exigir la compensación justa que les corresponde legalmente por los perjuicios sufridos en estos masivos festivales de verano. Los derechos fundamentales de todo el público asistente deben prevalecer siempre de forma clara frente al beneficio económico desmedido e injusto de las grandes empresas promotoras privadas de la actual industria musical nacional.

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