La reserva hídrica española se sitúa en el 64,9 % de su capacidad total, el nivel más alto para finales de agosto desde 2014. Pese al descenso registrado durante la última semana, los embalses continúan almacenando una cantidad de agua muy superior a la habitual.
Europa podría sufrir más incendios y de mayor intensidad debido al aumento de las temperaturas, la sequía y el viento. La superficie quemada podría crecer hasta un 192 % a finales de siglo.
Las altas temperaturas no solo afectan al cuerpo, sino también a la salud mental. El calor extremo puede provocar irritabilidad, ansiedad, problemas de sueño y dificultad para concentrarse, especialmente en personas vulnerables..
El calor extremo se ha convertido en un problema económico para las ciudades. El aumento de las temperaturas incrementa los costes de energía, afecta a edificios, transporte, redes eléctricas e industrias, y reduce la productividad.
El cambio climático ha provocado un fuerte aumento de las temperaturas del mar en aguas europeas, especialmente en el Mediterráneo, donde ha añadido unos 2 °C al calentamiento.