Los microarrecifes biomiméticos instalados en el puerto deportivo de Marina del Este, en Almuñécar, han demostrado que es posible recuperar biodiversidad marina en espacios portuarios.
Las plantas desalinizadoras en Oriente Medio se han vuelto un objetivo estratégico en medio de la tensión entre Irán y la alianza Israel-EEUU. Estas instalaciones producen la mayor parte del agua potable de la región y son esenciales para el consumo humano y la agricultura.
La guerra en Irán está generando impactos ambientales significativos en el golfo Pérsico. Incendios en instalaciones petroleras han provocado nubes tóxicas y lluvia contaminada en Teherán, con riesgos para suelos, cultivos y fuentes de agua.