Una niña ciega inaugura la torre de Jesucristo en la Sagrada Familia junto al papa León XIV

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Una persona ciega conoce maquetas táctiles de la Sagrada Familia

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Ayer se vivió una jornada histórica en Barcelona que quedará guardada en la memoria colectiva. Una niña ciega de doce años, Valentina, fue una de las grandes protagonistas de la inauguración oficial de la esperada torre de Jesucristo en la Sagrada Familia con motivo de la visita que el papa León XIV realizó este miércoles a la capital catalana.

Durante este encuentro, el Pontífice pudo conocer de primera mano la compleja estructura del templo a través del tacto, utilizando una maqueta accesible. Este gesto, impulsado por la ONCE, buscó visibilizar la importancia de la accesibilidad universal en el mundo entero, especialmente dentro de la cultura, mostrando una forma igualitaria de inclusión social definitiva para todas las personas con discapacidad visual.

Un acto de profunda humanidad institucional

Este emotivo acto se desarrolló ayer sobre las 19:00 horas, sirviendo como preámbulo idóneo antes de la misa que ofreció el Papa en la Basílica de la Sagrada Familia a partir de las 19:30 horas. Según explicó el delegado de la ONCE en Cataluña, Enric Botí, en declaraciones a Servimedia, el encuentro tuvo lugar en un patio exterior junto al templo.

La niña encargada de realizar esta magnífica exposición se llama Valentina, tiene doce años, es ciega de nacimiento y está afiliada a la organización desde los ocho meses de vida, afrontando este gran reto con un entusiasmo encomiable, demostrando así el inmenso valor de la cultura sin barreras estructurales.

El tacto como guía en la Sagrada Familia

La menor recorrió ayer con sus manos una maqueta de la torre de Jesucristo, de aproximadamente 1,20 metros, describiendo sus formas, relieves y elementos arquitectónicos hasta llegar a la cruz superior. Según explicó Botí, la idea principal fue que explicase la torre como lo haría cualquier persona ciega, a través del tacto puro. El Pontífice pudo conocer ayer cómo las personas ciegas pueden acercarse de manera efectiva al patrimonio cultural, siendo una forma muy bonita, diferente e inclusiva de inaugurar esta imponente estructura. Valentina estuvo en todo momento acompañada por su profesor de apoyo de la ONCE, Ramón Coma, en un ambiente de total serenidad y mutuo respeto durante la breve presentación ante el Papa.

Fue una explicación pausada ante el Papa, basada en el reconocimiento táctil de la maqueta. En este acto estuvieron presentes diferentes autoridades de alto nivel y representantes institucionales. Estuvo previsto que los Reyes; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la ONCE, Miguel Carballeda, acompañasen al Pontífice en esta cita histórica, presenciando un hito que marca un antes y un después en materia de integración social y visibilidad de las personas con discapacidad de todo el país.

El gran legado del arquitecto Antoni Gaudí

La bendición de la torre añadió ayer aún más simbolismo a la visita de León XIV, al coincidir con el centenario de la muerte de Antonio Gaudí. En este contexto, la aguja —que alcanza los 172,5 metros y es la más alta de la Sagrada Familia— materializa el ideario de Antoni Gaudí, quien defendía que lo que hace el hombre no puede ser más grande que lo hecho por Dios. Por ello, tal como recordó Botí, su altura real no supera la de la montaña de Montjuïc, respetando de este modo la gran obra de Dios.

Una propuesta que rompe barreras sociales

La propuesta de participación de Valentina fue bien acogida por la diócesis de Barcelona y por el Vaticano, y su familia vivió ayer el momento con especial ilusión. La intervención de la menor fue breve, con sosiego y cariño, mientras recorría la estructura con las manos. La idea partió de la ONCE, que remitió una carta al presidente delegado de la Junta Constructora de la Sagrada Familia, Esteve Camps, elogiando el trabajo del templo como un espacio abierto y humano para todos los fieles visitantes.

A partir de la idea que plasma cómo una persona ciega puede sentir, entender y amar la basílica gracias a una maqueta, ayer se explicó este sistema. La entidad subrayó que la maqueta es la puerta de entrada a un mundo de formas accesible sin la vista. Así, la menor compartió su forma de ver la Sagrada Familia con las manos, demostrando que la fe y la belleza de la Sagrada Familia son plenamente inclusivas.

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