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El sector turístico volvió a consolidarse en 2025 como uno de los principales motores de empleo para las personas con discapacidad, al concentrar cerca de uno de cada cuatro contratos firmados a lo largo del año. Los datos, analizados por el observatorio Odismet a partir de registros oficiales, reflejan tanto el potencial inclusivo de esta actividad como los retos pendientes en estabilidad laboral, edad y acceso a puestos de mayor responsabilidad.
El turismo como puerta de entrada al empleo
Durante 2025, cerca del 25 % de los contratos laborales formalizados por personas con discapacidad estuvieron ligados a actividades vinculadas al sector turístico. Esta proporción se tradujo en más de 68.000 relaciones profesionales registradas a lo largo del año, una cifra que confirma el papel estratégico del turismo como generador de oportunidades laborales para colectivos con mayores dificultades de acceso al mercado de trabajo.
Los datos proceden del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y han sido analizados por Odismet, el observatorio de mercado laboral y discapacidad de Fundación ONCE. El estudio se ha dado a conocer coincidiendo con la celebración de la Feria Internacional de Turismo (Fitur), un contexto que permite poner el foco en la dimensión social de una actividad que va más allá de su impacto económico.
Peso y perfil de la contratación
Si se analiza el conjunto del empleo turístico, los contratos firmados por personas con discapacidad representaron el 2,4 % del total en 2025. Dentro de este porcentaje, la presencia femenina fue mayoritaria, ya que el 53 % de los acuerdos correspondieron a mujeres. Aun así, esta cifra quedó por debajo de la registrada entre los trabajadores sin discapacidad, donde la contratación femenina superó el 59 %, lo que refleja un margen de mejora en términos de igualdad.
La edad es otro de los factores que marca diferencias. Los jóvenes con discapacidad apenas concentraron el 18,2 % de los contratos del sector, una distancia notable frente a la población general, donde más del 40 % de las incorporaciones al turismo correspondieron a trabajadores de menor edad. Esta brecha evidencia las dificultades añadidas que afrontan los jóvenes del colectivo para iniciar su trayectoria profesional.
Temporalidad y estabilidad laboral
La estabilidad en el empleo continúa siendo uno de los principales retos. Cerca del 75 % de los contratos suscritos por personas con discapacidad en el ámbito turístico fueron de carácter temporal, lo que supone más de 51.000 acuerdos de duración limitada. En comparación, la temporalidad entre el resto de asalariados del sector se situó en el 56,6 %, una diferencia que pone de relieve una mayor precariedad.
Esta realidad tiene un impacto directo en la continuidad laboral y en las posibilidades de desarrollo profesional de quienes acceden al sector en condiciones menos estables. Reducir esta brecha es uno de los desafíos señalados por los expertos en inclusión laboral.
Ocupaciones con mayor presencia entre las personas con discapacidad
El análisis por actividades muestra que la limpieza lideró la contratación de personas con discapacidad, con 44.367 contratos, lo que representó el 5 % del total de esta ocupación. No obstante, en términos proporcionales, la conserjería encabezó el ranking, con un 8,13 % y 8.475 contratos.
También destacaron los guías turísticos, los supervisores de mantenimiento, el profesorado especializado en turismo, los técnicos de empresas del sector y el personal de recepción. En menor medida, se registraron acuerdos en puestos de responsabilidad como jefaturas de cocina, direcciones, gerencias o gestión de alojamientos, donde la presencia de discapacidad sigue siendo reducida.
En conjunto, los datos confirman que el turismo continúa siendo una vía relevante de empleo para personas con discapacidad, aunque persisten retos claros en materia de estabilidad, acceso de los jóvenes y equilibrio de género, aspectos clave para avanzar hacia un mercado laboral más inclusivo.
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