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El sindicato USO presentó en Badajoz los resultados de un sondeo demográfico elaborado por IO Investigación que analiza el impacto de la inflación en la vida de las personas trabajadoras. El estudio revela un deterioro significativo del poder adquisitivo y muestra que el 43 % de los encuestados ha reducido su alimentación en los últimos cinco años, comprando menos cantidad o productos de menor calidad. El informe advierte de una creciente pobreza salarial que impide a muchos hogares mantener niveles básicos de bienestar.
Un estudio habla sobre la pobreza y su impacto en los trabajadores
El sindicato USO presentó en Badajoz un sondeo demográfico elaborado por IO Investigación para analizar el impacto de la inflación en la vida cotidiana de las personas trabajadoras. El informe dibuja un escenario preocupante de deterioro del poder adquisitivo y creciente pobreza salarial en amplias capas de la población.
Los datos muestran que un 43 % de los trabajadores ha reducido su consumo de alimentos en los últimos cinco años, ya sea comprando menos cantidad o productos de menor calidad. Esta situación es considerada por el sindicato como el reflejo más evidente de la pobreza, al afectar directamente a lo más básico: la alimentación.
Evolución de los salarios y efecto de la inflación
Aunque el 78,5 % de los encuestados afirma haber recibido alguna subida salarial en los últimos cinco años, solo un 32 % ha tenido incrementos frecuentes. Además, la mayoría reconoce que esas mejoras han sido inferiores a la inflación, lo que intensifica la pérdida de poder adquisitivo y consolida este tipo de pobreza.
El secretario general de USO, Joaquín Pérez, destacó que casi la mitad de los trabajadores ha tenido que recortar gastos esenciales desde 2021. Según explicó, esta situación evidencia un nivel de pobreza salarial incompatible con una vida digna, incluso teniendo empleo.
Impacto en la vida cotidiana
La inflación golpea especialmente a la alimentación, señalada por más del 80 % de los encuestados, seguida de la energía, el ocio, la vivienda y el transporte. Este impacto obliga a ajustar el consumo en todos los ámbitos de la vida diaria y refuerza la pobreza salarial como fenómeno estructural.
Casi el 60 % ha reducido su gasto en ocio y más de la mitad ha recortado consumo energético, especialmente en calefacción o aire acondicionado. Estas decisiones reflejan un ajuste forzado ante la pérdida de poder adquisitivo, propio de una situación de pobreza prolongada.
Consecuencias sociales y propuestas para combatir la pobreza salarial
El estudio también señala una creciente fragilidad financiera: solo una minoría puede ahorrar con regularidad y la mayoría tendría dificultades para afrontar un imprevisto. Este contexto agrava la pobreza y limita la estabilidad económica de los hogares.
Las mujeres y los inquilinos presentan mayores niveles de vulnerabilidad, con peores indicadores de ingresos, ahorro y estabilidad. Ante ello, USO reclama medidas como la subida de salarios ligada al IPC, una reforma fiscal progresiva y un pacto de Estado por la vivienda para combatir la pobreza salarial.
El sindicato defiende que estas medidas son esenciales para frenar la expansión de la pobreza salarial y mejorar las condiciones de vida de los trabajadores en un contexto de inflación persistente.
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