El coste de la vivienda empuja a la pobreza a 770.000 personas con empleo

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La pobreza y viviendas

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Tener trabajo no siempre garantiza llegar a fin de mes. Según un estudio de Oxfam Intermón, 770.000 personas en España caen en situación de pobreza después de pagar el alquiler o la hipoteca, una realidad que refleja cómo el encarecimiento del acceso a un hogar reduce los ingresos disponibles y dificulta cubrir las necesidades básicas.

Tener empleo no evita la pobreza tras pagar el alquiler o la hipoteca

Tener un trabajo no siempre permite llegar a fin de mes. En España, miles de personas cuentan con ingresos laborales, pero siguen teniendo dificultades para cubrir sus necesidades básicas una vez que pagan los gastos de su hogar. Un estudio de Oxfam Intermón cifra en 770.000 los trabajadores que caen por debajo del umbral de pobreza después de afrontar el coste de la vivienda.

La organización advierte de que esta situación refleja las dificultades de muchas familias para mantener una economía estable, incluso cuando disponen de un empleo. A estas personas se suman otros 2,2 millones que ya se encuentran en situación de pobreza antes de pagar el alquiler o la hipoteca.

El gasto mensual reduce los ingresos disponibles

Los datos del informe muestran que la pobreza laboral aumenta del 11,5 % al 15,5 % cuando se descuenta el gasto residencial. Esto significa que una parte de la población trabajadora pierde capacidad económica después de cubrir uno de los pagos más importantes de cada mes.

El problema afecta especialmente a quienes destinan una proporción elevada de su sueldo a mantener un techo. Aunque puedan asumir la cuota mensual, el dinero restante no siempre alcanza para cubrir la alimentación, los suministros, el transporte y otras necesidades cotidianas.

Los inquilinos, entre los más perjudicados

Las personas que viven de alquiler a precios de mercado afrontan una situación especialmente complicada. Según el estudio, su tasa de pobreza pasa del 19,35 % antes de pagar el alojamiento al 34,1 % después de hacerlo. En otras palabras, aproximadamente una de cada tres personas empleadas que alquilan una casa queda por debajo del umbral establecido.

La situación contrasta con la de quienes tienen una propiedad. Entre los hogares que todavía pagan una hipoteca, la tasa se sitúa en el 10,2%, mientras que desciende al 8% entre quienes ya han terminado de pagarla.

Esta diferencia evidencia cómo el coste de acceder a un hogar puede condicionar la economía familiar y limitar la posibilidad de ahorrar para comprar una vivienda.

Madrid y Cataluña registran un fuerte aumento

Las diferencias también aparecen al comparar las comunidades autónomas. Andalucía presenta la mayor tasa de pobreza laboral antes de descontar los gastos residenciales, con un 17,7 %, seguida de la Comunidad Valenciana y Extremadura.

Sin embargo, al tener en cuenta el alquiler o la hipoteca, Madrid y Cataluña experimentan algunos de los mayores incrementos. Sus tasas pasan del 7,3 % al 12,7 % y del 7,9 % al 12,9 %, respectivamente.

La presión de los precios también alcanza a territorios próximos a Madrid, como Castilla y León y Castilla-La Mancha, donde muchos trabajadores afrontan dificultades para costear su alojamiento.

Oxfam Intermón señala que apenas ha disminuido en los últimos años, pese al crecimiento económico. Entre los factores que explican esta evolución figuran los salarios insuficientes y las dificultades para acceder a un hogar asequible.

Por ello, la organización reclama medidas que refuercen los ingresos de los trabajadores y faciliten el acceso a una vivienda digna. El objetivo es evitar que tener empleo deje de ser una garantía de estabilidad y que pagar un techo suponga renunciar a cubrir otras necesidades esenciales.

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