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Más de 60.000 ciudadanos de distintos países europeos han respaldado una petición para que la Unión Europea prohíba completamente el uso de plomo en la munición de caza y en los aparejos de pesca. La iniciativa ha sido impulsada por BirdLife International, junto con su organización socia en Reino Unido, la RSPB (Royal Society for the Protection of Birds), y la entidad WWT (Wildfowl & Wetlands Trust).
Las organizaciones promotoras consideran que la prohibición total es una medida urgente para proteger tanto la salud humana como la biodiversidad. El respaldo ciudadano llega en un momento clave, ya que las instituciones comunitarias debaten nuevas restricciones dentro del Comité Reach de la Unión Europea, encargado de aplicar el reglamento sobre Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de sustancias químicas.
Sin embargo, la propuesta que actualmente se discute introduce algunas excepciones y periodos de transición que, según las organizaciones ecologistas, podrían debilitar el alcance real de la medida.
SEO/BirdLife ha advertido de que ignorar la presión social y científica para eliminar el plomo supondría “un grave error político y sanitario”, teniendo en cuenta la abundante evidencia sobre sus efectos perjudiciales.
La evidencia científica: no existe un nivel seguro de exposición
El plomo es considerado una sustancia altamente tóxica. Diversos estudios científicos han demostrado que se acumula en el organismo y puede causar efectos graves, especialmente en el desarrollo neurológico de los niños.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha reiterado en su informe científico actualizado en 2025 que no puede establecerse un nivel seguro de exposición a este metal pesado. Esta advertencia resulta especialmente relevante para bebés y niños pequeños, quienes son más vulnerables a los efectos neurotóxicos.
Según este informe, incluso pequeñas cantidades pueden afectar a procesos críticos del desarrollo infantil, lo que refuerza la necesidad de reducir al máximo su presencia en el entorno y en los alimentos.
La carne de caza, una de las principales vías de exposición
El informe más reciente de la EFSA señala que una de las fuentes más importantes de exposición en adultos es el consumo de determinados alimentos. Entre ellos destacan los embutidos crudos curados, diferentes tipos de salchichas y la carne de caza.
En el caso de los niños pequeños, los productos que más contribuyen a esta exposición son las salchichas crudas curadas y carnes de caza como la de ciervo o jabalí.
En España, la preocupación por este problema no es nueva. Ya en 2012 el Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) alertó del riesgo que puede suponer el consumo habitual de carne de caza silvestre cuando los animales han sido abatidos con munición de esta sustancia.
En aquel momento, el organismo recomendó evitar este tipo de consumo en poblaciones especialmente vulnerables, como los menores de siete años y las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.
A esta advertencia se suman investigaciones realizadas por el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) y la Universidad de Murcia. Estos estudios detectaron concentraciones elevadas de esta sustancia en embutidos como chorizos o salchichones elaborados con carne de ciervo y jabalí.
Los investigadores concluyeron que la fragmentación de la munición durante el disparo permite que pequeñas partículas queden incrustadas en la carne, lo que representa una vía directa de exposición para los consumidores.
Un impacto grave sobre la fauna y los ecosistemas
Más allá de los riesgos para la salud humana, la sustancia procedente de la munición tiene consecuencias muy negativas para la fauna silvestre. Este metal pesado puede permanecer durante décadas en el medio natural tras una jornada de caza.
En los humedales y zonas cinegéticas, millones de perdigones de dicho material se acumulan en el sedimento. Las aves acuáticas, como patos y ánades, suelen ingerir estas pequeñas esferas metálicas al confundirlas con gastrolitos, piedrecillas que utilizan para facilitar la digestión, o con alimento.
Una vez ingerido, se disuelve en el sistema digestivo por efecto de los ácidos gástricos, lo que provoca su absorción en el organismo del animal. Las consecuencias pueden ser letales o provocar efectos subletales que reducen la capacidad de las aves para reproducirse, migrar o sobrevivir.
Las estimaciones apuntan a que entre 700.000 y más de un millón de aves acuáticas mueren cada año en la Unión Europea por intoxicación con perdigones de plomo, superando el millón en el conjunto de Europa.
El problema no afecta únicamente a las aves acuáticas. Las rapaces y aves carroñeras también se ven expuestas cuando consumen restos de animales abatidos por cazadores.
Pequeños fragmentos quedan alojados en la carne y las vísceras de las piezas de caza. Cuando especies como buitres, águilas o milanos se alimentan de estos restos, pueden sufrir intoxicaciones severas que afectan a su salud, su reproducción e incluso provocan su muerte.
Diversos estudios científicos han documentado niveles tóxicos de esta sustancia en rapaces europeas asociados a este tipo de exposición secundaria.
Un problema ambiental persistente
El plomo ha sido eliminado progresivamente de muchos productos durante las últimas décadas, como la gasolina, las pinturas o las tuberías, precisamente debido a su toxicidad.
A pesar de ello, cada año toneladas de este metal pesado siguen dispersándose en la naturaleza a través de la caza y la pesca recreativa.
La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) calcula que más de un millón de aves mueren cada año en Europa por envenenamiento por dicha sustancia, además de los impactos derivados de la contaminación de suelos, aguas y cadenas alimentarias.
Desde 2023, el uso de este tipo de munición está prohibido en humedales de toda la Unión Europea. En España, la restricción ya existía desde 2021 en humedales incluidos en la lista Ramsar y en espacios protegidos.
No obstante, el debate actual dentro del reglamento Reach determinará si se avanza hacia una eliminación total de este material o si se mantienen excepciones que podrían prolongar el problema durante años.
España y el compromiso con la eliminación del plomo
SEO/BirdLife recuerda que el Plan Estratégico Estatal del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad incluye el compromiso de eliminar progresivamente el uso de plomo en la munición de caza y en los aparejos de pesca.
Por ello, la organización pide al Gobierno español que mantenga la postura firme que ha defendido hasta ahora en el Comité Reach, basada en la evidencia científica, el principio de precaución y la protección de la salud pública.
Según Juan Carlos Atienza, responsable de la Unidad de Incidencia para una Transición Verde de SEO/BirdLife, la eliminación es una decisión coherente con el derecho de la ciudadanía a disfrutar de un medio ambiente limpio y saludable.
“El plomo es neurotóxico, se acumula en el organismo y no existe un nivel seguro de exposición para la infancia. Mantener su uso en la actividad cinegética cuando existen alternativas es una irresponsabilidad”, afirma.
Atienza concluye que retrasar la decisión o introducir nuevas excepciones supondría prolongar un problema evitable cuando la evidencia científica es clara. “Cuando la ciencia es tan contundente, aplazar la decisión también es una decisión”, señala.
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