El verano de 2026 bate el récord de mortalidad por calor en España con 5.030 fallecidos

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España registra más de 5000 muertes por calor este verano

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España afronta el verano más letal desde que existen registros del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo). Según las estimaciones elaboradas por el Instituto de Salud Carlos III, las altas temperaturas han estado asociadas a 5.030 fallecimientos durante el periodo estival de 2026 hasta este lunes, una cifra que supera todos los veranos anteriores y que todavía podría aumentar, ya que restan cinco semanas para completar la temporada estadística.

El sistema MoMo, en funcionamiento desde el 1 de enero de 2015, analiza diariamente la diferencia entre las defunciones observadas y las que serían esperables según las series históricas. A partir de ese exceso de mortalidad, estima cuántas muertes pueden atribuirse al impacto de las temperaturas extremas, tanto por calor como por frío.

Los datos recopilados por este organismo sitúan a 2026 por encima del anterior récord, registrado en el verano de 2022, cuando se contabilizaron 4.789 fallecimientos asociados al calor. Tras ambos aparecen los veranos de 2025, con 3.832 muertes, y 2023, con 3.007.

El calor impulsa el periodo estacional más mortal desde 2015

Más allá de los meses estivales, el verano de 2026 también se convierte en el periodo estacional con mayor mortalidad vinculada a las temperaturas extremas desde que MoMo comenzó a recopilar datos.

El ranking histórico de estaciones queda encabezado por el verano actual con 5.030 fallecimientos, seguido del verano de 2022 con 4.789. En tercera posición figura el invierno de 2022-2023, cuando el frío estuvo asociado a 3.869 defunciones. Completan los primeros puestos los veranos de 2025 (3.832), 2023 (3.007), 2017 (2.857) y 2015 (2.551).

Estos datos reflejan que los episodios de temperaturas extremas continúan teniendo un importante impacto sobre la salud pública, especialmente durante los meses de calor intenso.

El balance anual también confirma la excepcionalidad de este ejercicio. Cuando todavía faltan tres meses y una semana para finalizar el año, 2026 acumula 6.090 fallecimientos asociados al calor o al frío.

Con esa cifra, el año se sitúa ya como el segundo más mortífero de toda la serie histórica. Únicamente lo supera 2023, que cerró con 7.780 defunciones vinculadas a temperaturas extremas. Muy cerca queda 2025, con un total de 6.039 fallecimientos, lo que evidencia que los últimos años concentran algunos de los episodios más graves registrados por el sistema de vigilancia.

La evolución de los datos durante el otoño será determinante para comprobar si 2026 logra superar finalmente el récord anual establecido hace tres años.

Julio y agosto entran entre los meses más letales

El análisis mensual confirma que el verano de 2026 ha estado marcado por una elevada mortalidad sostenida. De los 140 meses registrados por MoMo desde 2015, dos pertenecientes a este año ya figuran entre los diez con mayor número de defunciones relacionadas con temperaturas extremas.

Julio de 2026 ocupa la cuarta posición, con 2.025 fallecimientos, mientras que agosto aparece en el séptimo lugar con 1.945 muertes, aunque los datos todavía no están cerrados y resta una semana para completar el mes.

La clasificación histórica continúa liderada por julio de 2022, con 2.217 defunciones, seguido de agosto de 2025 con 2.184 y febrero de 2023 con 2.142, este último marcado por un fuerte impacto del frío.

La base de datos de MoMo suma ya 610 semanas de seguimiento continuo. Entre ellas, dos correspondientes a 2026 han entrado directamente en el grupo de las diez con mayor mortalidad por temperaturas extremas.

La semana 28, comprendida entre el 6 y el 12 de julio, registró 796 fallecimientos, convirtiéndose en uno de los periodos más críticos del año. También destaca la semana 34, del 17 al 23 de agosto, con 673 muertes atribuidas al efecto de las temperaturas.

En el análisis diario, que ya reúne información de 4.252 jornadas, el día con mayor mortalidad continúa siendo el 18 de agosto de 2025, cuando el calor estuvo asociado a 185 fallecimientos. En 2026, la jornada más grave fue el 10 de julio, con 142 muertes vinculadas a las elevadas temperaturas.

El riesgo aumenta con cada grado de temperatura

El Ministerio de Sanidad advierte de que el peligro para la salud no crece de forma lineal, sino que se intensifica conforme el termómetro supera determinados umbrales. Según sus estimaciones, por cada grado que la temperatura rebasa el nivel considerado de riesgo, la mortalidad aumenta entre un 9,1 % y un 10,7 %.

Este impacto afecta de manera desigual a la población. Los mayores de 75 años concentran la mayor parte de los fallecimientos asociados al calor, aunque también se consideran grupos especialmente vulnerables los lactantes, los niños menores de cuatro años, las mujeres embarazadas y las personas que padecen enfermedades cardiovasculares, respiratorias o trastornos mentales.

La combinación de temperaturas elevadas durante varios días consecutivos y la presencia de patologías previas incrementa significativamente el riesgo de sufrir complicaciones graves.

Medidas para reducir el impacto del calor

Ante la persistencia de episodios de altas temperaturas, Sanidad insiste en la importancia de adoptar medidas preventivas sencillas que pueden contribuir a reducir los riesgos para la salud.

Entre las principales recomendaciones figura beber agua con frecuencia, incluso cuando no exista sensación de sed, así como evitar el consumo de bebidas con alcohol, cafeína o un exceso de azúcar, ya que favorecen la deshidratación. También se aconseja permanecer el mayor tiempo posible en espacios frescos o climatizados, limitar la actividad física durante las horas centrales del día y proteger especialmente a las personas más vulnerables.

Otra de las indicaciones es conservar los medicamentos en lugares frescos, puesto que las temperaturas elevadas pueden alterar su composición y disminuir su eficacia. Estas pautas, recuerdan las autoridades sanitarias, resultan esenciales para minimizar el impacto de un calor que en 2026 ya ha dejado el verano con mayor mortalidad de la última década.

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