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El episodio de temporal con lluvias torrenciales que afecta a buena parte de España ha dejado una situación especialmente complicada en Cataluña y Extremadura, donde las precipitaciones han provocado inundaciones, cortes de carreteras, problemas en el transporte y numerosas intervenciones de los servicios de emergencia. Cataluña ha concentrado las incidencias más graves, con dos personas fallecidas y otra desaparecida, mientras varias zonas permanecen bajo vigilancia por el riesgo de nuevas crecidas.
Cataluña afronta las consecuencias más graves del temporal
La situación en Cataluña ha sido especialmente delicada desde la noche del sábado. El episodio de lluvias intensas ha provocado inundaciones en distintos municipios de la provincia de Barcelona y Girona, además de importantes problemas en las comunicaciones.
Las autoridades han confirmado dos fallecimientos relacionados con el temporal. Uno de ellos se produjo en Tordera, donde un hombre murió como consecuencia del derrumbe de un muro en un camping. El segundo fallecido fue localizado en Montornès del Vallès. A estas víctimas se suma una persona que continúa desaparecida después de que, según la información disponible, fuera arrastrada por la corriente en la zona de Pineda de Mar.
Los equipos de emergencia desplegaron un amplio dispositivo para intentar localizar al desaparecido. En las labores participaron efectivos de los Bombers de la Generalitat, Mossos d'Esquadra, Guardia Civil y Salvamento Marítimo, además de medios aéreos y marítimos.
La magnitud del episodio también se refleja en la actividad del teléfono de emergencias 112. Hasta las primeras horas de la tarde del domingo se habían registrado miles de llamadas relacionadas con el temporal y más de 5.000 incidentes, con especial concentración en comarcas del área metropolitana de Barcelona y el Maresme.
Barcelona registra precipitaciones históricas
Las cantidades de agua acumuladas ayudan a explicar la gravedad de la situación. En Barcelona, la estación meteorológica situada en el Raval contabilizó 178,3 litros por metro cuadrado, el registro diario más elevado desde que comenzó su serie hace dos décadas.
También se alcanzaron cantidades muy destacadas en otros puntos del área metropolitana. En la Zona Universitària se registraron 147 litros por metro cuadrado, mientras que Badalona llegó a 135,1 litros. La intensidad de las precipitaciones provocó anegamientos y problemas en diferentes calles y vías de comunicación.
Otro de los puntos que permaneció bajo especial vigilancia fue el río Besòs. Su caudal experimentó una crecida extraordinaria y llegó a situarse prácticamente al límite de su cauce en Santa Coloma de Gramenet. Aunque finalmente no llegó a desbordarse en ese punto, la situación obligó a mantener las precauciones ante el riesgo de inundaciones.
En Girona, además, los ríos Ridaura y Daró llegaron a desbordarse como consecuencia de la acumulación de agua. Posteriormente, los cauces comenzaron a recuperar la estabilidad, aunque las autoridades mantuvieron la vigilancia debido a que los niveles seguían por encima de los valores habituales.
Carreteras cortadas y problemas en hospitales y transporte
El agua también afectó a infraestructuras esenciales. En Blanes, la planta baja del Hospital Comarcal de la Selva quedó inundada, lo que obligó a trasladar a pacientes que se encontraban en el área de Urgencias hacia plantas superiores.
Las carreteras de diferentes municipios también sufrieron cortes y restricciones debido a la acumulación de agua. En algunos puntos fue necesario rescatar a personas que habían quedado atrapadas en vehículos.
El temporal tuvo asimismo un fuerte impacto sobre el transporte público. La red de Rodalies sufrió numerosas interrupciones y varias líneas permanecieron suspendidas mientras los técnicos revisaban las vías y las infraestructuras. Algunas conexiones comenzaron a recuperarse de forma progresiva, aunque otras continuaron afectadas. Además, el aeropuerto de Barcelona-El Prat acumuló más de 380 vuelos cancelados como consecuencia de las condiciones meteorológicas.
La situación obligó también a habilitar recursos para las personas afectadas por las interrupciones en sus desplazamientos. Cruz Roja atendió a más de 4.000 personas durante el episodio, entre ellas viajeros que permanecieron en estaciones y aeropuertos. También se habilitaron alojamientos de emergencia en distintos municipios catalanes.
Extremadura activa el nivel máximo de alerta
Cataluña no ha sido la única comunidad afectada. En Extremadura, la Agencia Estatal de Meteorología activó el aviso rojo en varias comarcas de la provincia de Badajoz debido a la posibilidad de precipitaciones muy intensas.
Las zonas de Tierra de Barros, La Serena y el sur de Badajoz recibieron un mensaje de alerta en los teléfonos móviles de los ciudadanos. La previsión contemplaba acumulaciones de hasta 60 litros por metro cuadrado en una hora y hasta 120 litros en doce horas. También existía la posibilidad de que las tormentas estuvieran acompañadas de granizo.
Ante este escenario, la Junta de Extremadura activó el Plan Especial de Inundaciones de Extremadura, conocido como INUNCAEX, y pidió a la población que extremara las precauciones y evitara desplazamientos que no fueran imprescindibles. Las fuertes lluvias provocaron inundaciones en calles y viviendas, además de cortes de carreteras.
Madrid y otras comunidades permanecen pendientes de la evolución
El episodio meteorológico también obligó a mantener la atención en otras zonas del país. Protección Civil había advertido previamente de la posibilidad de chubascos y tormentas fuertes o muy fuertes en diferentes áreas de la Península, especialmente en el este y noreste.
La situación del temporal está relacionada con una elevada inestabilidad atmosférica provocada por la presencia de aire frío en altura y un importante aporte de humedad procedente del Mediterráneo. Esta combinación puede favorecer precipitaciones intensas y de carácter torrencial, especialmente cuando las tormentas se regeneran sobre una misma zona.
En Andalucía, por su parte, la fase de emergencia del plan de inundaciones fue desactivada y pasó a situación de preemergencia después de contabilizarse 117 emergencias sin daños personales ni incidencias de especial gravedad.
Un episodio que obliga a mantener la precaución
Aunque la situación comenzó a normalizarse progresivamente en algunas zonas, las autoridades mantienen la vigilancia debido a la posibilidad de nuevas precipitaciones y crecidas de cauces. En Cataluña, algunas comarcas del noreste continuaron con restricciones de movilidad durante parte de la jornada por el riesgo meteorológico y fluvial.
El temporal deja así un balance especialmente complicado en el inicio del mes de octubre: dos personas han perdido la vida, otra continúa desaparecida y miles de ciudadanos han sufrido las consecuencias de unas lluvias que han puesto a prueba carreteras, redes ferroviarias, aeropuertos, hospitales y otros servicios públicos.
La evolución de las precipitaciones durante las próximas horas será determinante para saber cuándo podrá recuperarse completamente la normalidad en las zonas más afectadas.
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