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El Consejo de Europa alerta del aumento de las agresiones contra mujeres y niñas a través de las nuevas tecnologías, especialmente entre la población joven. El organismo reclama reforzar la prevención, mejorar la educación digital y promover relaciones basadas en el respeto para frenar el acoso en línea y otras formas de violencia facilitadas por internet.
El Consejo de Europa alerta del aumento de la violencia machista digital
El Consejo de Europa ha advertido del crecimiento de las agresiones contra mujeres y niñas a través de las nuevas tecnologías, así como de la aparición de comportamientos sexuales perjudiciales entre la población joven. Ante esta situación, la institución europea reclama reforzar las medidas de prevención y actuar antes de que se produzcan nuevos casos.
La violencia machista digital se ha convertido en un problema que afecta a diferentes países y grupos sociales. Así lo recoge el Grupo de Expertos en la Lucha contra la Violencia contra las Mujeres y la Violencia Doméstica (GREVIO), encargado de supervisar el cumplimiento del Convenio de Estambul, el tratado internacional que establece medidas para prevenir y combatir estas agresiones.
Las nuevas formas de agresión en internet
Según el organismo, durante los últimos años se han extendido diferentes formas de violencia facilitadas por la tecnología. Entre ellas se encuentran el acoso a través de redes sociales, la publicación de fotografías íntimas sin autorización, el seguimiento mediante dispositivos electrónicos y el chantaje con contenido sexual.
La violencia machista digital puede prolongarse más allá de las pantallas y afectar a la seguridad, la privacidad y el bienestar emocional de las víctimas. Además, la rapidez con la que circulan los contenidos en internet dificulta su eliminación y aumenta las consecuencias para quienes sufren estas situaciones.
El informe también muestra preocupación por el inicio cada vez más temprano de determinadas conductas sexuales violentas, tanto en el entorno digital como fuera de él. Entre los factores señalados figura la exposición precoz a pornografía violenta, que puede influir en la percepción de las relaciones afectivas y sexuales.
Las redes sociales y los contenidos misóginos
Las plataformas digitales también ocupan un lugar importante en esta problemática. GREVIO advierte de que los sistemas de recomendación pueden favorecer la difusión de mensajes que promueven el desprecio hacia las mujeres, incluso cuando no constituyen una infracción legal directa.
Los comentarios ofensivos, las campañas de hostigamiento y la difusión masiva de publicaciones pueden contribuir a normalizar actitudes discriminatorias. En este contexto, la violencia machista digital representa un desafío para las instituciones, las empresas tecnológicas y la sociedad.
Las mujeres con presencia pública, como periodistas, políticas, activistas y artistas, también se encuentran especialmente expuestas a insultos, amenazas y ataques coordinados en internet.
La educación como herramienta de prevención
Para hacer frente a esta realidad, el Consejo de Europa considera necesario impulsar una educación sexual adaptada a cada edad, mejorar la formación digital y fomentar relaciones basadas en el respeto y la igualdad. También defiende la participación conjunta de centros educativos, familias, administraciones públicas y compañías tecnológicas.
La prevención de la violencia machista digital requiere, además, combatir los estereotipos de género y enseñar a los jóvenes a identificar los comportamientos abusivos en las redes sociales.
Medidas insuficientes ante un problema creciente
Aunque los países europeos han avanzado en la aprobación de leyes y en la creación de servicios de atención a las víctimas, GREVIO considera que la prevención continúa siendo una de las principales asignaturas pendientes.
El organismo insiste en que las campañas informativas, por sí solas, no bastan para cambiar las conductas sociales y frenar la violencia machista digital. Por ello, reclama programas estables, recursos económicos suficientes y medidas evaluadas con criterios rigurosos.
La violencia machista digital exige una respuesta coordinada y continuada que permita proteger a las víctimas, reducir las desigualdades y evitar que las nuevas generaciones normalicen las agresiones contra las mujeres.
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