6 de cada 10 economistas prevén un frenazo de España sin los Fondos Europeos

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

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Durante el último lustro, la economía española ha navegado con un viento de cola excepcional: los Fondos Europeos Next Generation EU. Este paquete de estímulo, diseñado para sacar a Europa de la crisis pandémica, ha inyectado miles de millones de euros en digitalización, transición ecológica e infraestructuras. Sin embargo, en este arranque de 2026, los expertos lanzan una advertencia sobria y contundente recogida por El Español-Invertia: seis de cada diez economistas anticipan un frenazo notable de la actividad en cuanto este flujo de dinero se agote.

La preocupación no es infundada. Responde a la clásica pregunta de la teoría económica sobre la sostenibilidad del crecimiento: ¿Hemos utilizado el dinero para transformar el motor del coche o solo para comprar gasolina cara? La mayoría de los analistas teme que con los Fondos Europeos sea lo segundo.

El espejismo del multiplicador fiscal

El crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de España en los últimos años ha estado dopado por la inversión pública. La fórmula básica del PIB es:

PIB = C + I + G + (X - M)

Donde G (Gasto Público) ha sido el componente hipertrofiado gracias a las transferencias de Bruselas. Los economistas advierten que el componente I (Inversión Privada) no ha crecido con la autonomía suficiente para compensar la futura caída de G.

Cuando los Fondos Europeos se terminen, España se enfrentará a un "efecto escalón". Si el sector privado no toma el relevo de manera agresiva, el crecimiento que hoy parece robusto podría desinflarse rápidamente, revelando las debilidades estructurales que el dinero europeo ha mantenido ocultas bajo la alfombra.

Productividad, la asignatura pendiente (otra vez)

El núcleo del pesimismo de ese 60 % de economistas reside en la productividad. La teoría detrás de los Fondos Europeos era que debían servir para modernizar el tejido productivo, haciendo a las empresas españolas más competitivas por sí mismas.

Sin embargo, los datos sugieren que gran parte de los Fondos Europeos se han diluido en gasto corriente o en proyectos con bajo retorno a largo plazo. Si la productividad total de los factores (PTF) no ha mejorado sustancialmente, España volverá a su realidad histórica: una economía de servicios de bajo valor añadido, dependiente del turismo y con dificultades para crecer sin generar desequilibrios.

El retorno de la disciplina fiscal

A este escenario se suma un factor externo de presión: las reglas fiscales de la UE. Durante la crisis, Bruselas levantó la mano con el déficit y la deuda. Eso se ha acabado.

Con una deuda pública que sigue en niveles preocupantes, España no tendrá margen para realizar estímulos fiscales propios cuando se vayan los europeos. El Gobierno tendrá que elegir entre recortar gastos o subir impuestos para cumplir con la senda de déficit, lo cual, por definición, tiene un efecto contractivo en la economía. Es la tormenta perfecta: se retiran las ayudas externas justo cuando te obligan a apretarte el cinturón interno.

¿Un aterrizaje suave o forzoso?

No todos los economistas predicen una catástrofe, pero sí el fin de la "excepción española" de crecimiento superior a la media de la eurozona. El escenario base es una convergencia a la baja.

El riesgo real es que la inversión empresarial se paralice por la incertidumbre regulatoria y fiscal. Si las empresas han dimensionado sus plantillas y proyectos contando con subvenciones, el fin de estas podría provocar ajustes de empleo.

La advertencia de los economistas en 2026 es un recordatorio de que el dinero gratis no existe para siempre. Los fondos europeos eran una oportunidad única para una transformación estructural —educación, I+D real, reindustrialización—. Si esa transformación no se ha completado (y la percepción es que ha sido insuficiente), España se enfrenta a unos años de digestión pesada. El "maná" se acaba, y ahora toca demostrar si la economía española sabe caminar sola o si sigue necesitando las muletas de Bruselas para avanzar.

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