El Ártico rompe la escala y corona el 2025 como el año más cálido desde 1900

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
Barco de investigación en una zona del Ártico

Lectura fácil

Lo que ocurre en el Ártico no se queda en el Ártico. Esta frase, repetida como un mantra por la comunidad científica, ha cobrado una urgencia renovada y aterradora. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) ha presentado su Arctic Report Card 2025, y el veredicto es inapelable: el periodo comprendido entre octubre de 2024 y septiembre de 2025 ha sido el más cálido registrado en la región desde el año 1900.

Este hito no es una simple estadística más en la larga lista de récords climáticos rotos; es la confirmación de que el "refrigerador" del planeta se ha averiado. La temperatura del aire en la superficie fue 1,60°C superior al promedio de las últimas tres décadas (1991-2020), consolidando una tendencia en la que los últimos diez años han sido, sin excepción, los diez más cálidos jamás documentados en el Polo Norte.

El invierno pierde su fuerza

Quizás el dato más alarmante del informe de 2025 no sea el calor del verano, sino la debilidad del invierno. Históricamente, los meses fríos servían para que el Ártico "recargara" su escudo de hielo. Sin embargo, en marzo de 2025, momento en que el hielo debería alcanzar su máxima extensión, los satélites registraron la superficie helada más pequeña en 47 años de observaciones.

El hielo no solo es menos extenso, sino más frágil. El hielo "viejo" y grueso (de más de 4 años), que actúa como el esqueleto resistente del casquete polar, ha desaparecido en un 95 % desde los años 80. Sin este hielo antiguo, la capa helada es delgada, vulnerable y efímera, derritiéndose con facilidad en cuanto llega la primavera.

La "Atlantificación", el enemigo viene del sur

El informe introduce y profundiza en un concepto inquietante: la "atlantificación". Este fenómeno describe cómo las aguas más cálidas y saladas del Océano Atlántico están invadiendo agresivamente el Océano Ártico.

Tradicionalmente, el Ártico tenía una capa de agua fría y dulce en la superficie (gracias al hielo derretido y los ríos) que protegía el hielo marino del agua caliente profunda. Ahora, esa barrera se está rompiendo. El calor del Atlántico ha penetrado cientos de kilómetros hacia el interior de la cuenca ártica, impidiendo que el hielo se forme incluso cuando el aire está frío. Es un ataque térmico desde las profundidades que está transformando el ecosistema marino, trayendo especies de peces del sur que desplazan a las nativas polares.

Ríos que se "oxidan" y tundras que reverdecen

Los efectos del calentamiento están alterando la geografía física de formas visibles y a veces surrealistas. El informe destaca la aparición de ríos de color naranja brillante en la cordillera Brooks de Alaska.

No es contaminación industrial, sino la consecuencia del deshielo del permafrost (el suelo permanentemente congelado). Al descongelarse, el suelo libera minerales como hierro y metales tóxicos que se oxidan al contacto con el agua y el aire. Este fenómeno, apodado "ríos oxidados", acidifica el agua y amenaza la supervivencia de peces vitales para las comunidades indígenas locales.

Paralelamente, la tundra está cambiando de color. El informe señala que 2025 registró el tercer nivel más alto de "verdor" en la tundra en los últimos 26 años. Donde antes había musgo y nieve, ahora crecen arbustos y matorrales. Aunque pueda parecer positivo, este "reverdecimiento" oscurece la superficie, haciendo que absorba más calor del sol en lugar de reflejarlo, lo que acelera aún más el calentamiento en un bucle de retroalimentación peligroso.

Una amenaza para la seguridad global

El administrador de la NOAA, Rick Spinrad, ha sido claro: el Ártico se está calentando más del doble de rápido que el resto del planeta, un fenómeno conocido como "amplificación ártica". Esto tiene consecuencias directas para la seguridad global. El deshielo de Groenlandia, que perdió 129.000 millones de toneladas de hielo en 2025, contribuye directamente a la subida del nivel del mar que amenaza a ciudades costeras desde Miami hasta Bangkok.

Además, la alteración de las temperaturas polares afecta a la corriente en chorro (Jet Stream), lo que se traduce en fenómenos meteorológicos extremos —olas de frío, sequías o inundaciones— en latitudes medias, incluyendo Europa y Norteamérica.

Así las cosas, el Ártico de 2025 ya no es el de nuestros libros de texto. Es una región en metamorfosis violenta, donde el invierno se desdibuja y el paisaje cambia de blanco a verde y naranja. La advertencia de los 112 científicos de 13 países que firman el informe es unánime: el tiempo para actuar se mide ya no en décadas, sino en años.

Añadir nuevo comentario