Cine para la libertad: 7 películas esenciales para entender la revolución de las mujeres en Irán

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Imagen de archivo de Zar Amir Ebrahimi tras ganar el premio a la mejor actriz por su papel en 'Holy Spider' en el  Festival de Cine de Cannes.

Lectura fácil

En Irán, hacer cine no es solo un oficio artístico; es un acto de equilibrismo político y, a menudo, una sentencia de cárcel o exilio. Desde la Revolución Islámica de 1979, la imagen de la mujer ha sido secuestrada por la propaganda estatal, reducida a arquetipos de sumisión y piedad. Sin embargo, en los márgenes de esa censura férrea, ha florecido una de las cinematografías más vibrantes, valientes y poéticas del mundo. La selección de películas recogida por Efeminista bajo el lema "Cine para la libertad" no es una simple lista de recomendaciones; es una cartografía del dolor y la esperanza de una sociedad que gritó "Basta".

El cine iraní contemporáneo funciona como un espejo que el régimen intenta romper constantemente. Pero cada fragmento de ese espejo roto refleja una verdad incómoda: la de las mujeres que, ya sea en la intimidad de un coche en Teherán o en las calles de una ciudad fronteriza, desafían las normas con su mera existencia.

La subversión de lo cotidiano

Lo que hace que estas películas de "Cine para la libertad" sean herramientas tan potentes para comprender la realidad iraní es que la "subversión" no siempre se presenta como una batalla campal. A veces, la mayor rebeldía es pintarse los labios, cantar una canción prohibida o conducir un taxi.

Películas como las de Jafar Panahi (quien ha rodado obras maestras desde su arresto domiciliario) nos enseñan que la opresión se filtra en los detalles más banales de la vida diaria. La cámara se convierte en testigo de la asfixia: la imposibilidad de alquilar una habitación siendo mujer soltera, la prohibición de entrar en un estadio de fútbol o el miedo a un control de la "policía de la moral" por llevar el hiyab mal colocado.

  • La semilla de la higuera sagrada

En La semilla de la higuera sagrada (Filmin, Movistar+), dirigida por Mohammad Rasoulof, una familia acomodada de Teherán celebra el ascenso del padre, un funcionario judicial afín al régimen. Mientras el hombre trabaja, la madre y sus dos hijas adolescentes lidian con una situación compleja: una amiga ha sido agredida en una manifestación contra el régimen en el marco de las protestas de Mujer, Vida, Libertad.

Rasoulof, una de las voces más críticas con la República Islámica, que fue encarcelado y ahora está en el exilio, traza un relato escalofriante de cómo la represión y el terror del régimen son porosos y calan en la cotidianeidad familiar.

  • La mujer que sabía demasiado

En La mujer que sabía demasiado (Movistar+), de Nader Saeivar y con guión de Jafar Panahi, también las mujeres son la fuerza motriz de esta cinta. Está protagonizada por una profesora jubilada que se enfrentará al poder para intentar hacer justicia después de presenciar un feminicidio que el régimen trata de silenciar. Bailar, pensar o tener autonomía son acciones casi imposibles para las mujeres en Irán, sometidas al varón y al Estado.

  • Mi postre favorito

Mi postre favorito (en alquiler en Filmin y Prime Video), de Maryam Moghadam y Behtash Sanaeeha, fue rodada de forma clandestina y sus directores fueron condenados a prisión por su trabajo. La película cuenta cómo una mujer viuda de 70 años desafía las convenciones sociales al iniciar una relación inesperada con un taxista, reivindicando el deseo, la autonomía y la alegría de vivir incluso en la vejez.

  • Leer Lolita en Teherán

En Leer Lolita en Teherán (Movistar+), de Eran Riklis, basada en la obra autobiográfica de Azar Nafisi, una profesora universitaria pierde su empleo tras las restricciones impuestas por el régimen y decide organizar tertulias literarias clandestinas en su casa para leer libros prohibidos. En esos encuentros emergen las frustraciones, violencias y anhelos de libertad de las mujeres iraníes.

  • Holy Spider

Holy Spider (Filmin y RTVE Play), de Ali Abbasi, recupera la historia real de un asesino en serie que mató a prostitutas en la ciudad iraní de Mashhad en nombre de la moral. Una periodista se infiltra en los bajos fondos para destapar los crímenes, tolerados por parte de la sociedad y las autoridades. Su protagonista, Zar Amir Ebrahimi, ganó el premio a mejor actriz en Cannes y vive exiliada tras sufrir persecución y condenas en Irán.

  • Persépolis

Persépolis (Filmin, Movistar+, FlixOlé), de Marjane Satrapi, adapta la célebre novela gráfica autobiográfica de la autora. A través de la mirada de una niña que crece durante la revolución iraní, la película muestra cómo el fundamentalismo transforma la vida cotidiana y limita especialmente la libertad femenina, al tiempo que contrapone esa realidad con el descubrimiento cultural y la libertad en Europa.

  • Nadie sabe nada de gatos persas

Nadie sabe nada de gatos persas, de Bahman Ghobadi, retrata a jóvenes músicos obligados a ensayar en la clandestinidad mientras sueñan con abandonar el país para tocar en libertad. La película muestra cómo incluso crear música puede convertirse en un acto de resistencia política en Irán, donde el arte —como la libertad— puede llegar a pagarse con la vida.

El cuerpo femenino como campo de batalla

El hilo conductor de esta selección cinematográfica "Cine para la libertad" es el cuerpo de la mujer. Para el régimen iraní, el cuerpo femenino es una cuestión de Estado; para las cineastas y los directores disidentes, es el territorio de la resistencia.

Títulos como 'Holy Spider' (Araña Sagrada), de Ali Abbasi, rompen tabúes brutales al mostrar la realidad de las trabajadoras sexuales y la misoginia sistémica que permite que un asesino en serie sea visto por parte de la sociedad como un "limpiador moral". Aquí, el cine deja de ser metafórico para volverse visceral, mostrando lo que la televisión estatal oculta: la violencia física real que sufren las mujeres bajo el amparo de leyes arcaicas.

Otras obras, como la icónica 'Persépolis' de Marjane Satrapi, utilizan la animación para narrar la pérdida de la inocencia de toda una nación. A través de los ojos de una niña, entendemos cómo la imposición del velo no fue solo un cambio de vestimenta, sino un intento de borrar la individualidad de millones de ciudadanas.

"Cine para la libertad" desde el exilio y la clandestinidad

Muchas de las películas que hoy nos permiten entender la revuelta de "Mujer, Vida, Libertad" (desatada tras la muerte de Mahsa Jina Amini en 2022) han tenido que ser rodadas fuera de Irán o en la más absoluta clandestinidad.

Directoras y actrices como Zar Amir Ebrahimi (ganadora en Cannes y exiliada) representan esa diáspora que utiliza el arte para enviar mensajes de vuelta a casa. Sus películas son botellas lanzadas al mar que llegan a las pantallas de Occidente para decirnos: "Mirad, esto es lo que está pasando. No apartéis la vista".

El cine iraní actual se ha quitado las metáforas. Si en los años 90 el maestro Abbas Kiarostami utilizaba la poesía visual para sortear la censura, la nueva generación —liderada a menudo por mujeres o por hombres aliados con la causa feminista— apuesta por un realismo crudo. Ya no hay tiempo para la sutileza cuando la vida está en juego.

Una ventana abierta en un muro de hormigón

Ver estas siete películas de "Cine para la libertad" es un ejercicio de empatía necesario. Nos recuerdan que detrás de los titulares sobre geopolítica nuclear o sanciones económicas, hay 85 millones de personas, y la mitad de ellas vive en un apartheid de género.

El cine para la libertad no solo documenta la opresión; documenta la inquebrantable dignidad de las mujeres iraníes. Al ver estas historias, el espectador occidental comprende que el velo puede cubrir el cabello, pero el cine ha demostrado que no puede tapar la mente, ni el talento, ni el deseo de libertad de un pueblo que sigue rodando, incluso a oscuras.

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