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La práctica de deporte en España ha dejado de ser una simple cuestión estética. Cada vez más personas mueven su cuerpo con objetivos que van más allá del espejo: vivir más y mejor. Así lo confirma una reciente encuesta de VivaGym, que revela que el 45 % de los ciudadanos practica ejercicio físico con el propósito de aumentar su longevidad. A esta motivación se suman otras que ganan terreno rápidamente, como el bienestar mental (16 %) y la mejora del rendimiento físico (15 %).
Estos datos reflejan una tendencia que coincide con los mensajes que llevan años transmitiendo las grandes instituciones de salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos de ejercicio intenso para mantener una buena salud cardiovascular, reducir el riesgo de enfermedades crónicas y mejorar el equilibrio emocional. España, según la Encuesta de Hábitos Deportivos del Ministerio de Cultura y Deporte, muestra un crecimiento sostenido en el número de personas activas: cerca del 60 % de la población practica deporte con alguna regularidad, una cifra que se ha duplicado en apenas una década.
Autoconfianza y salud mental: los efectos invisibles del deporte
Además del impacto físico, entrenar afecta directamente a cómo nos sentimos y cómo nos percibimos. La encuesta de VivaGym, realizada a 653 personas, desvela que un aplastante 98 % de los participantes afirma que el ejercicio mejora su autoestima. Entre ellos, un 76 % está completamente convencido de que esta mejora es directa y constante, mientras que un 22% reconoce sentir ese efecto, aunque de forma ocasional.
El ejercicio no solo moldea el cuerpo, también ordena la mente. Según la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED), la actividad física regular contribuye a la reducción de la ansiedad y de los síntomas de la depresión leve, ya que promueve la secreción de endorfinas y serotonina, conocidas como las “hormonas de la felicidad”. No es casual que el 84 % de los encuestados afirme que su estado de ánimo empeora al dejar de entrenar, y casi la mitad lo note “de forma inmediata”.
La psicóloga deportiva Ana Pérez, del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, explica que “el deporte se ha convertido en un factor de equilibrio emocional fundamental, sobre todo en entornos urbanos donde el estrés y la rutina sedentaria son una constante”. En su opinión, “entrenar no solo libera tensiones, sino que también genera una sensación de control y autoeficacia que fortalece la identidad personal”.
Entrenamiento y alimentación, la fórmula del bienestar
La encuesta de VivaGym también pone el foco en los factores que más influyen en la percepción personal y en la mejora de la autoestima. Entre todas las opciones, la combinación de entrenamiento y una dieta equilibrada es la más señalada, con un 29% de las respuestas.
Esta relación entre nutrición y ejercicio está ampliamente respaldada por organismos públicos. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recuerda que una alimentación saludable, basada en frutas, verduras, legumbres y proteínas de calidad, actúa en sinergia con la actividad física para mantener el peso, preservar la salud metabólica y potenciar el rendimiento. En otras palabras: cuidarse por dentro y por fuera va de la mano.
Las disciplinas más populares son fuerza y energía para cuerpo y mente
En cuanto a los tipos de entrenamiento preferidos por los encuestados, el entrenamiento de fuerza lidera el ranking con un 35%, seguido de los entrenamientos de alta intensidad (21 %) y los formatos híbridos (17 %), que alternan cardio y musculación.
Según el Consejo Superior de Deportes (CSD), este auge de la fuerza tiene una justificación científica y social. Por un lado, ayuda a conservar la masa muscular y ósea, algo esencial a partir de los 40 años; por otro, mejora la postura, la movilidad y la resistencia general. Además, el entrenamiento de fuerza se ha vuelto más accesible gracias a la proliferación de centros deportivos y a la digitalización del fitness, que permite seguir rutinas personalizadas desde casa o a través de aplicaciones móviles.
Los entrenamientos de alta intensidad, como el HIIT o el cross training, atraen a quienes buscan resultados rápidos en sesiones cortas, aprovechando al máximo el tiempo disponible. Por su parte, los formatos híbridos se consolidan entre quienes valoran la variedad y la motivación grupal, alternando ejercicios funcionales, pesas y trabajo cardiovascular.
Más que ejercicio: un estilo de vida
La encuesta de VivaGym no solo muestra datos, sino una evolución cultural. El deporte ha pasado de ser una actividad puntual a consolidarse como una forma de vida consciente. El objetivo ya no es solo “mantenerse en forma”, sino vivir mejor y más tiempo, sentir equilibrio mental y reforzar la autoestima.
En palabras del Ministerio de Sanidad, “la actividad física regular es el fármaco más barato y efectivo que existe”. Y los españoles parecen haberlo entendido: moverse no es una obligación, sino una inversión en bienestar y felicidad futura.
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