Tres de cada cuatro españoles desconocen que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en mujeres

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Mujer con enfermedad cardiovascular

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La percepción social sobre la salud a menudo choca frontalmente con la realidad de las estadísticas médicas. Un dato alarmante destaca por encima del resto: tres de cada cuatro españoles desconocen que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en mujeres en nuestro país. Esta es una de las conclusiones principales que maneja la Sociedad Española de Cardiología y que pone de manifiesto una brecha de conocimiento que puede costar vidas.

La falta de información no es solo una cuestión de estadísticas generales, sino que afecta directamente a la capacidad de reacción ante una emergencia. Según la Encuesta Europea de Salud Cardiovascular, elaborada por Daiichi Sankyo Europa en seis países y difundida con motivo del Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular, el 85 % de los ciudadanos ignora que los síntomas de un evento cardíaco pueden manifestarse de forma distinta entre hombres y mujeres. Esta confusión no es baladí: provoca que el reconocimiento del problema sea más difícil y, por consiguiente, se retrase la búsqueda de atención médica vital.

Una percepción distorsionada sobre las enfermedades cardiovasculares y el género

A pesar de las evidencias clínicas, la encuesta revela que solo el 18 % de los españoles considera que el género influye en el riesgo de sufrir una patología del corazón. Sin embargo, la medicina moderna ha identificado factores específicos ligados a la historia reproductiva de la mujer que son determinantes. Condiciones como la preeclampsia o la diabetes gestacional aumentan significativamente la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares en el futuro, un aspecto que permanece mayoritariamente fuera del radar del público general.

Los obstáculos para mantener un corazón sano son variados, pero el estilo de vida actual parece ser el principal enemigo. La falta de actividad física, una dieta poco equilibrada y el estrés se perciben como las barreras fundamentales para el autocuidado. Es especialmente relevante el impacto del estrés, identificado como un obstáculo por el 60 % de las mujeres europeas, frente al 51 % de los hombres, lo que sugiere que la carga mental y las responsabilidades diarias impactan de forma desigual en la salud del sistema circulatorio.

El papel crucial de la prevención y el diagnóstico precoz

La confianza en el sistema sanitario sigue siendo alta: el 71 % de los españoles señala a su médico de Atención Primaria como la fuente de información más fiable. No obstante, existe una desconexión entre la confianza y la práctica, ya que el 27 % de los encuestados admite que las obligaciones laborales y familiares les impiden acudir a consulta con la frecuencia necesaria para prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Esta demora se traslada también al momento de la crisis. Más de la mitad de los pacientes en Europa tarda semanas en consultar a un profesional tras experimentar los primeros síntomas. El diagnóstico precoz es la piedra angular para evitar que una afección tratable se convierta en una tragedia, ya que el tiempo es un factor crítico en la supervivencia y en la reducción de secuelas tras un episodio agudo relacionado con las enfermedades cardiovasculares.

Factores de riesgo y el impacto del colesterol

Los españoles asocian el riesgo principalmente con el peso corporal (69 %) y con condiciones médicas visibles (58 %), como la hipertensión. Sin embargo, el "enemigo silencioso" sigue siendo el colesterol LDL. Se estima que el colesterol está implicado en aproximadamente el 60 % de los casos de patología cardíaca. Controlar estos niveles es fundamental para prevenir eventos devastadores como el infarto o el ictus, que son las manifestaciones más graves de las enfermedades cardiovasculares.

Las secuelas del ictus y la esperanza digital

El impacto social del ictus en España es estremecedor: entre 110.000 y 120.000 nuevos casos anuales. Más del 30 % de los supervivientes queda en situación de dependencia debido a secuelas motoras o cognitivas, siendo la primera causa de discapacidad en nuestro país. Estos datos subrayan la urgencia de mejorar el conocimiento de los síntomas para actuar de forma inmediata y reforzar la prevención de este tipo de enfermedades, especialmente en la población femenina, cuyo riesgo continúa infravalorado por la sociedad.

En este escenario sombrío, las herramientas digitales ofrecen un rayo de esperanza para el autocuidado. España lidera la aceptación de esta tecnología: el 46 % de los encuestados considera útiles las aplicaciones y herramientas digitales para el seguimiento de su salud, una cifra significativamente superior al 35 % de la media europea. El uso de la tecnología podría ser, finalmente, el aliado necesario para que la población tome las riendas de su salud y reduzca la incidencia de las enfermedades cardiovasculares.

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