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Un estudio internacional sugiere que las enfermeras podrían asumir muchas de las funciones que actualmente realizan los médicos sin afectar la calidad de la atención. La investigación, que revisó más de 80 estudios en 20 países, muestra que, en áreas como diabetes, oncología y dermatología, los resultados del personal de enfermería son tan buenos o incluso mejores que los de los facultativos, lo que abre la puerta a un mayor protagonismo de estas profesionales en los sistemas sanitarios, también en España.
Evolución del rol de las enfermeras a lo largo de los años
El papel de las enfermeras ha cambiado de manera notable en las últimas décadas. Lo que comenzó con funciones limitadas y formación básica ha dado paso a profesionales con estudios avanzados que pueden durar hasta seis años en áreas especializadas. Sus responsabilidades han crecido en complejidad, pero muchos expertos consideran que aún no se aprovecha todo su potencial.
Un análisis reciente sugiere que podrían asumir tareas habitualmente realizadas por médicos sin que la atención al paciente se vea afectada.
Algunos investigadores revisaron más de 80 estudios en 20 países, involucrando a más de 28.000 personas atendidas en consultas donde las enfermeras tomaban el lugar de los facultativos en disciplinas como cardiología, diabetes, oncología, ginecología y reumatología. Los resultados muestran que, en general, no existen diferencias relevantes en indicadores clave como mortalidad, calidad de vida, eficacia personal o seguridad del paciente.
En algunos casos, el personal de enfermería obtuvo mejores resultados en el seguimiento de la diabetes, en cuidados oncológicos y en dermatología. Por el contrario, la atención médica mostró ventajas leves en servicios relacionados con salud sexual y control de aborto médico.
Limitaciones del estudio
El análisis fue elaborado por la fundación Cochrane, reconocida por su rigor científico en evaluaciones sanitarias. Sin embargo, sus autores reconocen que hay limitaciones: gran parte de los estudios provienen del Reino Unido y se combinan sistemas de salud con distintas capacidades de autonomía y número de profesionales disponibles.
Aun así, refuerza la idea de que incrementar las funciones puede ser una estrategia efectiva para reducir listas de espera y mejorar la eficiencia de los sistemas sanitarios, especialmente en Atención Primaria en España.
Perspectiva de los expertos
Timothy Schultz, investigador principal, advierte que transferir tareas no significa reemplazar personas de manera directa. Señala que los servicios requieren formación adecuada, apoyo y modelos organizativos apropiados, pero que los pacientes no se ven perjudicados y pueden obtener beneficios tangibles.
En el caso español, el papel de las enfermeras ha ido ampliándose. Pueden indicar analgésicos, antipiréticos, algunos tratamientos tópicos dermatológicos, descongestionantes y antitusivos dentro de protocolos específicos, así como manejar ciertos medicamentos para heridas bajo supervisión. Aunque algunas competencias, como la prescripción de antibióticos para infecciones urinarias simples, han sido suspendidas por disputas regulatorias, el debate principal se centra en optimizar su desempeño, no en reemplazar a los médicos.
Organización y autonomía
José Luis Cobos, vicepresidente del Consejo General de Enfermería, enfatiza que el objetivo es aprovechar al máximo sus capacidades. Señala que la evaluación clínica, seguimiento de enfermedades crónicas, petición de pruebas y ajuste de tratamientos son funciones que las enfermeras pueden asumir con seguridad. La clave está en organizar los servicios de manera coordinada, no en crear conflicto entre profesiones.
Paloma Repila, portavoz del sindicato mayoritario, coincide en que los modelos de atención deben adaptarse a la disponibilidad y formación del personal. En atención primaria, ya gestionan procesos simples como resfriados o epistaxis siguiendo protocolos, evitando derivaciones innecesarias y agilizando la atención al paciente.
El Ministerio de Sanidad estima que faltan alrededor de 100.000 profesionales para alcanzar los estándares europeos, aunque la cifra depende de cómo se contabilicen distintos tipos de personal sanitario. En todo caso, optimizar el uso de las enfermeras y otros profesionales puede ser un paso clave para mejorar la eficiencia del sistema y garantizar atención de calidad a todos los ciudadanos.
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