Por qué la cifra del 67 % de fusilados en fosas de la Guerra Civil es incompleta 

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Las fosas comunes del franquismo

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El doloroso proceso de recuperación de la memoria histórica en España, centrado en la búsqueda, exhumación e identificación de los desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura, ha sido históricamente un campo de batalla político. Recientemente, una cifra ha irrumpido con fuerza en el debate público: la afirmación de que el 67 % de los fusilados encontrados e identificados en fosas de la Guerra Civil, comunes, son de la facción franquista. Esta estadística, que se utiliza con frecuencia para argumentar una supuesta "equiparación de las víctimas" entre ambos bandos, es, como ha demostrado una investigación de Newtral.es, profundamente incompleta y sesgada por la propia metodología de las exhumaciones.

Analizar la causa de esta descontextualización es fundamental para entender la verdad histórica, la magnitud del drama y el riesgo de la instrumentalización política de los datos que pertenecen al ámbito de la verdad, la justicia y la reparación.

La trampa de la estadística: por qué la cifra del 67 % es incompleta

La cifra que afirma que el 67 % de los exhumados identificados son franquistas se deriva de un ejercicio estadístico que no tiene en cuenta el universo total de víctimas. La principal limitación metodológica es doble:

  1. Enfoque de las exhumaciones: La inmensa mayoría de las exhumaciones y proyectos de identificación realizados en España desde la Ley de Memoria Histórica de 2007 se han centrado, por necesidad histórica y por el mandato de las asociaciones, en las víctimas de la represión franquista (ejecutados en la retaguardia, represaliados civiles, y prisioneros asesinados tras el fin del conflicto o después de que se estabilizaran los frentes). Estas víctimas, a menudo, fueron enterradas clandestinamente y sus fosas de la Guerra Civil fueron sistemáticamente ocultadas por el régimen de Franco, lo que exige una labor arqueológica intensiva para su localización y apertura.
  2. Datos no totales: El número total de cuerpos exhumados e identificados hasta la fecha (aunque ya es alto) representa solo una pequeña fracción del número total de víctimas de la Guerra Civil (que incluye caídos en combate) y la represión franquista posterior. Por lo tanto, la cifra del 67 % solo se aplica a un universo muy reducido y específico de cuerpos que se han podido identificar científicamente hasta hoy en fosas de la Guerra Civil.

Los expertos e historiadores insisten en que la cifra no es representativa del número total de personas asesinadas en la retaguardia por cada bando durante el conflicto. La represión franquista fue masiva, sistemática y se prolongó durante décadas después de que terminara la guerra, mientras que la represión en el bando republicano, aunque brutal, fue generalmente menos organizada y se concentró en el periodo de guerra (1936-1939).

Reparación y dignidad

El proceso de exhumaciones de fosas de la Guerra Civil, impulsado inicialmente por las asociaciones de víctimas y posteriormente por las Leyes de Memoria, tiene un objetivo claro y humanitario: garantizar la verdad, la justicia y la reparación para las familias de los desaparecidos.

  • Identificación y dignidad: El trabajo de los arqueólogos y antropólogos forenses, en colaboración con el Banco de ADN para la identificación de las víctimas, no tiene afiliación política. Su meta es devolver la identidad y la dignidad a los cuerpos que fueron enterrados en fosas de la Guerra Civil anónimas.
  • Deuda histórica: La necesidad de estos trabajos se debe a que el Estado franquista, y posteriormente el régimen democrático, no facilitó la identificación y el entierro digno de estas víctimas, creando una deuda histórica y una "asignatura pendiente" con los derechos humanos.

Por ello, utilizar las cifras parciales de las exhumaciones para argumentar una supuesta "tercera posición" o una "equiparación de las víctimas" es un ejercicio de instrumentalización política que minimiza la naturaleza de la represión posterior a la guerra y desvía el foco del objetivo principal de la Ley de Memoria: reparar el daño causado por la violencia institucionalizada y el olvido forzado.

El reto de la verdad histórica y la transparencia

Para que el debate sobre la Memoria sea riguroso y transparente, es crucial que se entienda la complejidad de los datos:

  • Necesidad de contexto: La cifra del 67 % debe explicarse siempre en el contexto de que la mayoría de los trabajos se han centrado en las víctimas enterradas por la represión posterior al conflicto, una práctica que fue sistemática por el bando ganador.
  • Transparencia de los datos: Las Administraciones Públicas (Ministerio de la Presidencia, comunidades autónomas) y las asociaciones deben continuar trabajando para documentar y hacer públicos todos los datos disponibles de manera rigurosa y con un análisis metodológico claro.

La irrupción de la estadística del 67 % en el debate público sobre las víctimas en fosas de la Guerra Civil es un ejemplo claro de cómo los datos parciales pueden ser utilizados para generar desinformación y socavar el proceso de la Memoria Democrática. La realidad histórica y metodológica es clara: esta cifra no representa la totalidad de las víctimas y está sesgada por la naturaleza de los trabajos realizados, que buscan, principalmente, saldar la deuda histórica con los desaparecidos por la represión franquista.

Es fundamental que, en un tema tan sensible y doloroso, el rigor científico y el respeto a la memoria de las víctimas prevalezcan sobre la instrumentalización política. El objetivo sigue siendo el mismo: verdad, justicia y reparación para todos los desaparecidos.

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