Más de 800 frailecillos atlánticos aparecen debilitados tras fuertes borrascas

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Efectos de una reciente borrasca en la playa de Samil (Vigo)

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Las costas del noroeste peninsular se han convertido en las últimas semanas en el escenario de un fenómeno tan habitual como desolador. El incesante tren de borrascas que azota la península ibérica, con vientos predominantes del sur y suroeste, ha empujado a tierra a centenares de aves marinas debilitadas. Según los últimos reportes, la cifra de frailecillos atlánticos que han aparecido orillados en las playas de Galicia, Asturias y Cantabria supera ya los 800 ejemplares.

La mayoría de estos animales han sido hallados sin vida, víctimas del agotamiento tras semanas de lucha contra el oleaje y los vientos huracanados. Los pocos ejemplares encontrados con signos de vitalidad han sido trasladados de urgencia a centros de recuperación de fauna silvestre, donde los especialistas intentan revertir cuadros severos de hipotermia e inanición.

El impacto de las borrascas en los frailecillos atlánticos

Este fenómeno, aunque impactante por el volumen de ejemplares, no es ajeno a los ciclos naturales del invierno. Las aves marinas invernantes, especialmente el grupo de los álcidos —que incluye a alcas, araos y frailecillos atlánticos—, pasan la mayor parte de su ciclo vital en alta mar. Sin embargo, cuando las tormentas se suceden sin tregua, estas aves se ven obligadas a un esfuerzo físico extenuante para mantenerse a flote y orientarse.

La dificultad para pescar en aguas revueltas agrava la situación. Sin alimento, las aves pierden la capa de grasa que las aísla del frío y les proporciona flotabilidad. El resultado es un desenlace fatal por inanición; los frailecillos atlánticos acaban siendo arrastrados por las corrientes hacia los arenales de la Costa da Morte, las Rías Baixas y la fachada atlántica de Francia y Portugal.

El rastro de las anillas científicas

Muchos de los ejemplares localizados portaban anillas metálicas en sus patas, una herramienta fundamental para los biólogos. Gracias a estos dispositivos, se ha podido confirmar que estos frailecillos atlánticos proceden de importantes colonias de cría situadas en el norte de Europa, específicamente de Islandia, Noruega y el Reino Unido.

Durante el verano, estas aves son famosas por sus coloridos picos y su actividad en los acantilados septentrionales, pero al llegar el invierno descienden hacia latitudes españolas buscando condiciones algo más clementes, que este año han brillado por su ausencia debido a la intensidad de los sistemas frontales.

Ciencia ciudadana y la herramienta ICAO

SEO/BirdLife está centralizando la recogida de datos a través de la aplicación ICAO (Inspección Costera de Aves Orilladas). Esta plataforma permite que cualquier ciudadano que pasee por la costa pueda reportar el hallazgo de fauna marina muerta o herida. La información recopilada es vital para diferenciar entre la "mortalidad de fondo" y episodios de mortalidad masiva inusuales.

El registro de estos frailecillos atlánticos no solo sirve para estudiar el impacto del cambio climático y los temporales, sino que también ayuda a detectar otras amenazas humanas, como posibles vertidos de hidrocarburos o contaminación, que a menudo quedan enmascarados tras las tormentas.

Recomendaciones ante el hallazgo de ejemplares

Ante la presencia de aves en las playas, las autoridades y organizaciones ambientales son tajantes: no se debe manipular al animal. Existe un riesgo real de transmisión de enfermedades, por lo que se recomienda el uso de guantes y mascarilla en caso de intervención autorizada. Además, debido a la actual preocupación por la gripe aviar, es fundamental evitar que las mascotas, especialmente los perros, se acerquen a los restos de los frailecillos atlánticos.

Si encuentra un ave viva pero debilitada, la recomendación es contactar inmediatamente con el 112 o con el Centro de Recuperación de Fauna provincial. Su aviso puede ser la diferencia entre la vida y la muerte para estos pequeños navegantes del Atlántico.

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