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Un escalofriante informe publicado este lunes por Save the Children desvela la preocupante extensión de la explotación sexual digital entre los jóvenes en España. El estudio, titulado ‘La trampa de la autoexposición: nuevas dinámicas de explotación sexual en el entorno digital’, revela que más de un tercio de los jóvenes encuestados (un 34 %, aproximadamente) confesó haberse encontrado, durante su infancia, con publicaciones en sus redes sociales que ofrecían oportunidades para ganar dinero vendiendo contenido íntimo.
Este nuevo estudio, que complementa el anterior informe ‘Redes que atrapan’, sitúa la autoexposición sexual digital de la infancia y la adolescencia como una manifestación de explotación sexual. Lo más grave es la constatación de víctimas directas: uno de cada 40 jóvenes (el 2,5 %) experimentó una vivencia directa de explotación sexual digital antes de cumplir los 18 años, habiendo recibido algún tipo de compensación, regalo o favor a cambio de material erótico o sexual propio, mientras aún eran menores de edad.
La peligrosa normalización del contenido íntimo y las compensaciones
El fenómeno de la explotación no se reduce a casos aislados. La directora de Influencia y Desarrollo Territorial de Save the Children, Catalina Perazzo, alertó: “Estamos ante un fenómeno que no se compone de casos aislados, sino que se está extendiendo y, lo que es peor, normalizando”. La investigación subraya la preocupante falta de conciencia al respecto, ya que más del 71 % de los encuestados no identificaron la venta de contenido íntimo en Internet como una forma de explotación. Esta cifra supera el 75 % en el caso de los chicos.
La clave del problema reside en la asimetría de poder. Aunque la participación de niños, niñas y adolescentes en estas conductas pueda parecer “voluntaria”, la organización es clara: “no lo es”. Quien controla la recompensa (dinero, regalos o favores) ejerce control sobre la situación, anulando la posibilidad de un consentimiento libre e informado. Desde un punto de vista legal, cualquier tipo de compensación por contenido íntimo o actividades sexuales con una persona menor de edad invalida el consentimiento y debe considerarse siempre “explotación sexual”.
Plataformas digitales: El nuevo escenario de la explotación
El informe señala directamente a plataformas como OnlyFans o las webs de sugar dating por contribuir a la redefinición de la explotación sexual en el entorno digital y en la percepción de los adolescentes. Si bien estas se presentan como espacios de autonomía o emprendimiento, Save the Children sostiene que reproducen “lógicas de la pornografía y a la prostitución” y, por tanto, están vinculadas a la explotación sexual.
La realidad es que estas plataformas están siendo utilizadas por menores, pese a las restricciones legales. Un 21% de los participantes afirmó conocer a alguien de su entorno que usaba o consideraba usarlas para generar ingresos mediante contenido íntimo. Entre las víctimas de explotación sexual antes de los 18 años, el 24 % indicó que el contacto con el explotador se produjo a través de OnlyFans y el 36 % a través de las webs de sugar dating.
El fenómeno está marcado por una profunda desigualdad de género. Las mujeres jóvenes (18 a 24 años) constituyen el 97% de las creadoras de contenido íntimo en OnlyFans, mientras la audiencia es mayoritariamente masculina (hombres entre 25 y 44 años). Este patrón consolida una masculinidad basada en el consumo y la cosificación del cuerpo femenino. Perazzo advierte de los graves riesgos: “Desde el grooming, sextorsión y ciberacoso, hasta la captación por redes de trata”, con un impacto directo en la salud mental y la construcción de identidad.
Exigencia de medidas urgentes
Save the Children advirtió que “Las plataformas y redes sociales tienen un papel determinante en la difusión y normalización de estas prácticas”, y exige “responsabilidad para que garanticen un entorno digital seguro para la infancia y la adolescencia”.
La ONG exige una acción urgente a las administraciones públicas y a las plataformas digitales para proteger a la infancia de estas nuevas formas de explotación. Entre las demandas se incluye que las plataformas establezcan sistemas de verificación de edad y control de contenidos más robustos, y que se prohíba la publicidad de estos espacios digitales. Además, se reclama que se incorpore una educación obligatoria que ayude a los adolescentes a identificar los riesgos y construir relaciones sanas e igualitarias.
El Proyecto de Ley Orgánica de protección de personas menores de edad en entornos digitales, actualmente en tramitación, es visto como una “oportunidad” crucial. Es fundamental que la educación afectivo-sexual integral y la educación en la ciudadanía digital esté reglada desde edades tempranas, además de promover mecanismos legales que aborden la sobreexposición de la infancia y la adolescencia y el uso de contenido íntimo en el entorno digital.
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