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Los equipos de emergencia y la policía judicial avanzan a contrarreloj para cerrar el balance definitivo de la tragedia ferroviaria registrada en Toledo. Las intensas labores forenses han permitido identificar las 69 víctimas mortales que dejó el grave accidente de tren ocurrido en Urda. La consejera portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Esther Padilla, confirmó este balance oficial, destacando que 54 de los fallecidos identificados tenían nacionalidad española, mientras que 15 procedían de otros países, un total de 40 hombres y 29 mujeres, todas mayores de edad. De forma paralela, la situación sanitaria de los afectados evoluciona de manera favorable en la red hospitalaria, reduciéndose a 29 los ingresados en la comunidad tras registrarse nuevas altas médicas y el traslado de otros diez pacientes hacia centros de Madrid y Andalucía.
Evolución favorable de los pacientes ingresados
La presión sobre los centros sanitarios se reduce gradualmente a medida que los heridos superan las fases críticas. En estos momentos, 29 personas continúan hospitalizadas en Castilla-La Mancha: nueve permanecen en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y veinte se recuperan en planta. El balance médico refleja un alivio asistencial notable, con un total de 81 personas dadas de alta desde que se produjo el violento accidente de tren en la comarca toledana. Por centros, el Hospital Universitario de Toledo asume el mayor volumen con 17 heridos, cuatro de ellos en la UCI tras el pase a planta de tres afectados. Asimismo, cinco permanecen en Alcázar de San Juan, seis en Ciudad Real y uno en Albacete. En Madrid se atiende a diez pacientes en centros como la Fundación Jiménez Díaz y el Ramón y Cajal, mientras que Andalucía atiende a un evacuado.
Identificación de las víctimas del accidente de tren
La identificación de las víctimas mortales del siniestro ha concluido con la filiación del cien por cien de los fallecidos. El Centro Integrado de Datos (CID) ha confirmado la identidad de las 69 víctimas mortales del accidente de tren: 54 ciudadanos de nacionalidad española y 15 de procedencia extranjera. A los doce casos foráneos ratificados en los primeros días —cuatro personas de Estados Unidos y nacionales de Argentina, Canadá, Francia, Japón, México, Portugal, República Checa y Túnez— se han sumado las tres víctimas que permanecían pendientes: dos turistas australianos y un segundo ciudadano japonés. El cotejo de las muestras biológicas aportadas por sus allegados tras llegar a España ha permitido a los Institutos de Medicina Legal de Toledo y Ciudad Real cerrar de forma definitiva las identificaciones del siniestro.
Rastreo de restos en el convoy de Urda
Sobre el terreno, la Guardia Civil mantiene un amplio despliegue en Urda para asegurar la zona y localizar restos biológicos entre los vagones. La portavoz del Instituto Armado, Teresa Albacete, explicó que las tareas continuarán hasta el martes con más de medio centenar de efectivos peinando la infraestructura. Durante la última jornada se logró retirar los coches siete y ocho del tren Iryo, los menos dañados, permitiendo que la vía ferroviaria quede despejada. El operativo emplea perros adiestrados del servicio cinológico, drones de vigilancia aérea y agentes de la Policía Judicial. El perímetro del accidente de tren sigue blindado judicialmente para impedir el acceso de curiosos y garantizar que los peritos recojan pruebas determinantes para la investigación judicial en curso.
Pruebas científicas y entrega a los familiares
La rigurosidad técnica ha guiado cada paso hasta completar la confirmación de la totalidad de las identidades. De las 69 personas fallecidas e identificadas en el siniestro, 53 se confirmaron mediante huellas dactilares a cargo del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil, mientras que las 16 restantes requirieron análisis de ADN en el Instituto Nacional de Toxicología tras el cotejo con las muestras aportadas por los familiares. Las notificaciones oficiales se han culminado de forma personalizada y presencial con los allegados de las víctimas de este devastador accidente de tren, cumpliendo el protocolo que impide difundir datos públicos antes de informar directamente a las familias y facilitando la entrega de los cuerpos para los entierros o la repatriación a sus países de origen.
Un amplio despliegue forense y de apoyo psicológico
Detrás de este complejo dispositivo forense se encuentra el esfuerzo de más de sesenta profesionales volcados en Toledo. Médicos forenses llegados de Toledo, Ciudad Real y Cáceres, junto a técnicos de autopsias, han asumido las labores con rigor. Nueve especialistas de Toxicología y 27 guardias civiles han agilizado el cruce genético con las muestras aportadas por familiares. La atención se complementa con un equipo de psicólogas que prestan apoyo emocional continuado a los familiares de los fallecidos en este terrible accidente de tren. Esta intervención psicológica resulta fundamental para acompañar a los allegados directos durante los trámites de reconocimiento, amortiguando el impacto psicológico provocado por la catástrofe.
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