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La Comunidad de Madrid ha incorporado un procedimiento en el Hospital Universitario Infanta Cristina, en Parla, que permite a los padres o tutores acompañar a los niños en el quirófano durante el proceso de inducción a la anestesia, antes de ser sometidos a una intervención quirúrgica. Esta iniciativa tiene como objetivo principal reducir la ansiedad o el estrés tanto de los propios pacientes como de sus familias en un momento crítico. Con este protocolo, la implantación del acompañamiento de menores se afianza como una herramienta fundamental para humanizar la atención sanitaria y mejorar de forma significativa la experiencia del paciente pediátrico.
La medida se aplica en el Bloque Quirúrgico, en la Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA) y en las áreas de Reanimación del centro parleño. Está dirigida a pacientes pediátricos mayores de tres años y con un peso igual o superior a 15 kilogramos, hasta los 17 años, que vayan a someterse a una cirugía programada y cumplan con los criterios clínicos establecidos por el Servicio de Anestesiología del propio hospital.
Una estrategia asistencial para reducir la ansiedad en quirófano
El ingreso en un área quirúrgica suele generar respuestas de temor e incertidumbre en la población infantil. El entorno desconocido y la separación de sus progenitores provocan situaciones de estrés que pueden dificultar el proceso anestésico. La presencia cercana de las figuras familiares de referencia en estos momentos decisivos aporta una valiosa sensación de calma, protección y seguridad física y emocional.
Desde el equipo directivo del centro destacan que adaptar las rutinas asistenciales a las necesidades afectivas de los niños representa un pilar esencial en el modelo asistencial. La atención sanitaria debe combinar la precisión técnica quirúrgica con el cuidado permanente del bienestar psicológico del menor durante toda su estancia hospitalaria.
Criterios y beneficios del acompañamiento de menores en la inducción anestésica
El éxito de esta medida se fundamenta en una cuidadosa evaluación clínica previa y en la preparación adecuada de los familiares. La regulación del acompañamiento de menores ayuda a estabilizar al paciente pediátrico al mitigar la agitación inicial, lo que facilita enormemente la labor del equipo de anestesia y contribuye a que el procedimiento transcurra de manera más fluida.
Asimismo, la presencia constante de los padres reduce la necesidad de recurrir a fármacos sedantes previos, favoreciendo posteriormente un despertar más sereno en la fase de recuperación. Este enfoque convierte el espacio de operaciones en un entorno más empático, cálido y adaptado a las verdaderas necesidades de la infancia.
Paso a paso del protocolo: de la consulta previa al postoperatorio
El proceso comienza en la consulta de preanestesia, donde los profesionales sanitarios informan a los padres o tutores sobre el procedimiento quirúrgico y anestésico. En esta cita se explican detalladamente las condiciones para estar junto al menor en la sala de operaciones y se facilita material informativo específico para resolver cualquier duda sobre el acompañamiento de menores.
Para acceder al área quirúrgica, el acompañante debe cumplir las normas de higiene y seguridad y permanecer ubicado en una zona no estéril de la sala. Durante este periodo se le permite mantener contacto verbal y físico con el menor, ofreciéndole tranquilidad mientras el equipo médico procede a la inducción de la anestesia.
Una vez finalizado este procedimiento, el adulto abandona el quirófano, aunque posteriormente se reincorpora al mismo recinto en la unidad de reanimación postoperatoria. Este reencuentro temprano favorece la continuidad de los cuidados médicos y garantiza un valioso apoyo emocional durante toda la fase de recuperación.
Integración en la red pública del Servicio Madrileño de Salud
Esta actuación en el Hospital Universitario Infanta Cristina de Parla forma parte de las líneas estratégicas impulsadas por la Comunidad de Madrid para promover la humanización sanitaria en sus complejos. La extensión del acompañamiento de menores responde a un compromiso marco para adaptar las infraestructuras públicas a las demandas de los usuarios.
La medida se suma a iniciativas similares del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) en otros hospitales, entre los que destacan el Clínico San Carlos, Gregorio Marañón, Infanta Leonor y Niño Jesús en Madrid capital, e Infanta Sofía en San Sebastián de los Reyes. Con ello, consolidar el acompañamiento de menores reafirma el compromiso de la sanidad pública con la atención pediátrica humanizada.
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