España es el país europeo con menos apoyo a la monarquía

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Felipe VI en la inauguración de FITUR 2025.

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Nos encontramos con un análisis que pone cifras a un sentimiento que lleva años palpitando en las calles y en los debates de café. La noticia de El Salto Diario, basada en una amplia encuesta, arroja una conclusión que sacude los cimientos de la Zarzuela: la monarquía española es la que cuenta con menor respaldo social en comparación con sus "primos" europeos.

El Reino de España marca por lo bajo la valoración del conjunto de las monarquías europeas. Una encuesta para el estudio “The Crowns, las monarquías europeas en perspectiva comparada” muestra que más de la mitad de la población (un 53,8 %) está “poco o nada” satisfecha con la monarquía. Se trata de la cifra más alta de los países que mantienen esta forma de Estado, a saber: Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Suecia, Dinamarca y Noruega. La cifra de quienes prefieren una república a la monarquía es ligeramente más baja, pero también supera la mitad de la población: 51,5 %.

La encuesta, realizada a nivel europeo, ha tomado una muestra de 800 personas en el caso de España y de más de 2.000 personas en total. Antonia Martínez, del departamento de Ciencia Política de la Universidad de Murcia, ha sido investigadora principal del proyecto y subraya la “fuerte diferencia” de España con respecto a los otros reinos europeos.

La diferencia es acusada en dos ejes, el de izquierda y derecha y el de edad: a mayor edad, más simpatía por la corona. En el resto de Europa hay mayor transversalidad, que es casi total en el caso de Dinamarca, la monarquía mejor valorada por sus nacionales: más de un 80 % de la población aprueba la jefatura de Estado de Federico de Dinamarca.

Mientras en el norte de Europa las coronas se perciben casi como elementos de mobiliario urbano aceptados y queridos, en España la institución vive en un examen constante.

Una monarquía "a examen" permanente

A diferencia de las monarquías de los Países Bajos, Dinamarca o Noruega, donde el apoyo suele superar el 70 % de forma estable, en España la cifra baila en una zona de riesgo. Según la encuesta de la Plataforma de Medios Independientes citada por El Salto, la sociedad española está profundamente dividida.

No es solo que haya "republicanos"; es que la indiferencia y el cuestionamiento ético han calado en el centro del tablero político.

Factores de la fragilidad

  • El lastre del pasado: Los escándalos financieros y personales del rey emérito siguen proyectando una sombra que los esfuerzos de "transparencia" de Felipe VI no terminan de disipar.
  • Falta de utilidad percibida: En un 2026 marcado por retos económicos y sociales, una parte creciente de la población se pregunta qué valor real aporta una jefatura del Estado hereditaria.
  • Polarización política: La Corona se percibe a menudo vinculada a un espectro político concreto, lo que rompe su supuesta función de arbitraje y unidad.

La legitimidad de una monarquía en el siglo XXI no se hereda solo por sangre, sino que se renueva cada día con el ejemplo. En España, ese contrato parece estar bajo revisión.

La salud de las coronas europeas

Para entender la magnitud del problema, es útil comparar la situación española con el resto del continente. Mientras otras casas reales se han "funcionalizado" y simplificado, la monarquía española mantiene una estructura que muchos perciben como alejada de la realidad ciudadana.

PaísNivel de Aceptación (Aprox.)Clave del éxito/fracaso
Dinamarca80 %Cercanía, sencillez y transparencia total.
Reino Unido62 %Tradición como motor económico y turístico.
Países Bajos65 %Integración en la identidad nacional.
EspañaInferior al 50 %División ideológica y sombras de corrupción.

Sabe mucho mejor una institución cuando no tiene que pedir permiso para existir. En España, la transparencia forzada por los medios independientes ha revelado que, si mañana se celebrara un referéndum, el resultado sería, cuanto menos, incierto.

La brecha generacional como sentencia

Desde una perspectiva analítica, el mayor peligro para la Casa Real no es un decreto ley, sino el paso del tiempo. Consideramos que la desafección es especialmente aguda en los menores de 45 años. Para las nuevas generaciones, la Transición y el papel de la Corona en el 23-F son párrafos en un libro de historia, no vivencias que generen gratitud o lealtad.

La Corona española está intentando una "revolución silenciosa" hacia la transparencia (publicación de presupuestos, auditorías), pero la encuesta sugiere que el problema es de base. Sabe mucho mejor una democracia donde la jefatura del Estado es vista como una herramienta útil y no como un vestigio que genera controversia.

En definitiva, la noticia de El Salto confirma que España es el "eslabón débil" de la monarquía europea. La apuesta por la transparencia y el rigor ético son las únicas balas que le quedan a la institución para intentar convencer a una sociedad que, por primera vez de forma mayoritaria, se atreve a imaginar un futuro sin corona. Sabe mucho mejor un país que debate su modelo de Estado con madurez que uno que lo mantiene por inercia o miedo al cambio.

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