La actividad física, fundamental en la recuperación del cáncer de mama en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid

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La actividad física y el cáncer de mama

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La actividad física se ha consolidado como un apoyo fundamental en el tratamiento del cáncer de mama, no solo por sus beneficios físicos, sino también por su impacto positivo en el bienestar emocional de las pacientes.

En el Hospital Clínico San Carlos, la Escuela de Vida Activa impulsa un programa pionero que combina ejercicio supervisado, acompañamiento profesional y trabajo en grupo para mejorar la calidad de vida de las mujeres durante todo el proceso oncológico.

La actividad física como apoyo en el cáncer de mama

Más allá de la salud física, el ejercicio se ha convertido en un apoyo importante para mujeres con cáncer de mama. La actividad física mejora el estado de ánimo, reduce la ansiedad y ayuda a afrontar mejor el tratamiento. En el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, este enfoque se integra dentro de programas específicos de acompañamiento.

La actividad física se utiliza como herramienta complementaria en todas las fases del proceso oncológico, siempre adaptada a cada paciente. Además, el deporte fomenta la motivación y el compromiso con la recuperación, creando rutinas saludables que mejoran la calidad de vida diaria.

Un programa que une a las pacientes

El programa, impulsado por la Universidad Rey Juan Carlos y Go fit Lab junto al Hospital Clínico San Carlos, busca mejorar la calidad de vida de las pacientes mediante el ejercicio supervisado. Por otro lado, la actividad física se adapta a las necesidades de cada mujer, teniendo en cuenta el momento del tratamiento y su estado general.

Las participantes destacan que el deporte no solo ayuda a nivel corporal, sino también emocional, creando un espacio de apoyo mutuo. En las sesiones grupales, compartir experiencias se convierte en una parte esencial del proceso de recuperación.

Además, este enfoque permite mejorar la adherencia a los hábitos saludables y facilita la continuidad del programa incluso fuera del hospital, gracias a opciones presenciales y en línea que se adaptan a cada paciente.

Beneficios durante el tratamiento

Los especialistas del Hospital Clínico San Carlos señalan que la actividad física ayuda a mejorar la respuesta a los tratamientos médicos y reduce efectos secundarios frecuentes como la fatiga o el dolor articular. También contribuye a mantener la fuerza muscular y la movilidad, aspectos clave durante la quimioterapia y la radioterapia.

Por otro lado, el deporte guiado permite adaptar la intensidad del ejercicio a cada fase del proceso, evitando sobrecargas y mejorando la seguridad del entrenamiento. Además, favorece la autonomía de las pacientes y su bienestar general, lo que repercute positivamente en su recuperación.

En este contexto, se consolida como una herramienta terapéutica complementaria que contribuye a mejorar la calidad de vida durante todo el proceso.

Seguimiento y apoyo continuo

Las pacientes participan en un programa que combina seguimiento profesional, sesiones presenciales y alternativas online para facilitar la continuidad del tratamiento. Cada actividad se realiza bajo supervisión de especialistas que ajustan los ejercicios según la evolución de cada mujer. Este enfoque permite mejorar la confianza, reducir el miedo al movimiento y reforzar la sensación de acompañamiento durante todo el proceso.

Así, el grupo se convierte en una red de apoyo donde las participantes comparten experiencias, dudas y avances. El objetivo es mantener hábitos saludables a largo plazo y favorecer la recuperación integral, no solo física sino también emocional.

La actividad física en este tipo de programas se entiende como un complemento esencial del tratamiento, ya que ayuda a mantener la movilidad, mejorar el estado de ánimo y fomentar la constancia en la recuperación de las pacientes.

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