El motor educativo y la regularización migratoria llevan la afiliación a máximos históricos frente al repunte estacional del paro

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Un camarero atendiendo una terraza en Palma (Mallorca). /

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El mercado laboral español ha cerrado el mes de octubre de 2026 con una radiografía de contrastes que expone tanto su capacidad de absorción cuantitativa como sus persistentes desajustes estructurales. Según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones recogidos por Servimedia, el sistema sumó 186.612 nuevos cotizantes, el mayor incremento registrado en un mes de octubre dentro de la serie histórica actual, elevando el total a un techo inédito de 22.624.165 afiliados. Sin embargo, esta inyección de empleo convive con un repunte del desempleo, que suma 43.128 personas a las listas de afiliación al SEPE, evidenciando los efectos del fin de la temporada turística y la reconfiguración de la población activa.

La educación como motor y síntoma de una precariedad cíclica

El principal resorte de esta creación de empleo récord es puramente estacional y responde a una anomalía cíclica del mercado laboral español: el inicio del curso académico. Una parte sustancial de las altas registradas en octubre corresponde a la reincorporación de personal docente y auxiliares educativos a los centros de enseñanza.

Este pico de contrataciones y afiliación otoñal refleja una práctica estructural largamente denunciada por los sindicatos: el despido masivo de miles de trabajadores del ámbito educativo (tanto en la enseñanza privada como concertada, y en servicios externalizados de la pública) al finalizar junio para ahorrar el pago de los meses de verano, volviendo a ser dados de alta con el arranque del nuevo curso. Aunque los datos engrosan las estadísticas de creación de empleo en octubre, en términos netos representan la recuperación de puestos de trabajo suspendidos temporalmente por la arquitectura contractual del sector.

El afloramiento de la economía sumergida y el peso de la regularización

El segundo pilar fundamental del récord de afiliación es el impacto directo del proceso extraordinario de regularización de migrantes que arrancó en abril de 2026. Durante el mes de octubre, 63.899 de las nuevas altas a la Seguridad Social (un 34 % del total mensual) procedieron de este proceso de integración administrativa.

Hasta la fecha, cerca de 490.586 trabajadores extranjeros han obtenido su permiso de residencia y trabajo mediante esta vía, rozando el objetivo del medio millón fijado por el Ejecutivo. Este volumen de nuevas afiliaciones no se traduce necesariamente en la creación de nuevos puestos de trabajo desde cero, sino en el afloramiento de una vasta bolsa de economía sumergida. Al formalizar su situación, cientos de miles de personas trabajadoras abandonan la vulnerabilidad de los sectores invisibilizados (como los cuidados, el trabajo del hogar, la agricultura y la hostelería) para integrarse en el sistema tributario, adquiriendo derechos laborales básicos y contribuyendo al sostenimiento del Estado del bienestar.

La paradoja macroeconómica: más empleo y más paro simultáneo

A pesar del récord histórico de afiliación, las oficinas de empleo han registrado un incremento de 43.128 parados (el mayor repunte en un mes de octubre desde 2020), situando el total de desempleados en 2.422.633 personas. El aumento del desempleo es generalizado en las 17 comunidades autónomas, lideradas por Cataluña, la Comunidad Valenciana y Castilla y León.

Esta aparente paradoja responde a dos dinámicas claras. En primer lugar, la resaca estacional del sector servicios, que expulsa a casi 27.000 trabajadores tras el cierre definitivo de las campañas turísticas estivales. En segundo lugar, el propio efecto dominó de la regularización migratoria: miles de ciudadanos extranjeros que antes permanecían fuera del radar estadístico ahora se inscriben oficialmente en las oficinas públicas como demandantes de empleo, engrosando temporalmente las listas del paro al ensancharse la base real de la población activa contabilizada.

El récord de afiliación expone un mercado dual: capaz de aflorar medio millón de empleos invisibles y dotar de derechos a la población migrante, pero aún cautivo de la estacionalidad turística y los despidos estivales en la educación.

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