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Beber agua del grifo se está consolidando como una de las prácticas ambientales más extendidas entre la población. Así lo refleja el IX Barómetro de Conductas Sostenibles elaborado por Aqualia a través del Sosteniblómetro, cuyos datos fueron recogidos entre diciembre de 2025 y mayo de 2026. Según este informe, el 67 % de las personas encuestadas afirma preferir el agua del grifo frente a la embotellada, lo que supone un incremento de cuatro puntos respecto a la medición anterior. Sin embargo, el estudio pone el foco en un aspecto más cercano y cotidiano: los pequeños gestos individuales que, repetidos a gran escala, tienen un impacto directo en la reducción de residuos, el ahorro de recursos y la disminución de emisiones.
Beber agua del grifo, un cambio que también se traslada fuera del hogar
La tendencia no se limita al ámbito doméstico. Cada vez más personas adoptan este hábito también en espacios públicos. De hecho, el 69 % de los encuestados asegura pedir agua del grifo en restaurantes, frente al 54,5 % registrado en la anterior oleada. Este aumento de más de quince puntos refleja un cambio cultural significativo, ya que hasta hace poco esta práctica era menos habitual fuera de casa.
Este comportamiento indica que la sostenibilidad empieza a integrarse no solo en la vida privada, sino también en los entornos sociales. Elegir agua del grifo en un restaurante deja de ser una excepción para convertirse en una opción normalizada, alineada con una mayor conciencia ambiental.
El Barómetro también ofrece una radiografía amplia de otros comportamientos sostenibles. Algunas prácticas están completamente interiorizadas. El 100 % de los participantes afirma revisar que los grifos de su vivienda no presenten fugas y declara hacer un uso responsable del agua durante sus estancias en hoteles.
En el hogar, los datos también reflejan un alto nivel de compromiso. El 93 % asegura no tirar toallitas al inodoro, mientras que el 92 % utiliza el lavavajillas únicamente cuando está lleno. A esto se suman hábitos relacionados con el ahorro energético: todos los encuestados afirman secar la ropa al aire libre en lugar de usar secadora, el 75 % comparte coche para ir al trabajo y el 72 % ha sustituido las bombillas tradicionales por iluminación LED o de bajo consumo.
Pese a estos avances, el estudio también identifica áreas donde aún queda camino por recorrer. Solo la mitad de los encuestados ha optado por recibir sus facturas en formato digital en lugar de papel. Asimismo, el aprovechamiento del agua fría antes de la ducha sigue siendo poco común: únicamente el 37 % utiliza un recipiente para recogerla y reutilizarla posteriormente.
Otro hábito que todavía persiste es el enjuague previo de los platos antes de introducirlos en el lavavajillas. Un 31 % de las personas continúa realizando esta práctica, lo que implica un consumo innecesario de agua y evidencia la necesidad de seguir trabajando en la concienciación.
Provincias más comprometidas con la sostenibilidad
El Sosteniblómetro permite además elaborar un ranking provincial en función de la participación y la precisión en las respuestas. En esta edición, Cuenca, Madrid, Salamanca y A Coruña encabezan la clasificación, seguidas por Asturias y Almería.
Desde su puesta en marcha en enero de 2022, esta herramienta ha recopilado las respuestas de más de 15.966 personas. El sistema se basa en un breve cuestionario de cinco preguntas que ofrece al usuario un diagnóstico inmediato de sus hábitos sostenibles, acompañado de recomendaciones prácticas para mejorar.
Esta dimensión educativa resulta clave, ya que traduce conceptos amplios como la eficiencia energética o el consumo responsable en acciones concretas y fácilmente aplicables en la vida cotidiana, ya sea en casa, en un restaurante o durante los desplazamientos diarios.
El papel del agua en la acción climática
Aqualia vincula estos resultados con la necesidad de acelerar la acción climática y destaca el papel fundamental del agua en el desarrollo sostenible. La compañía, certificada por AENOR en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, subraya que una gestión responsable de los recursos hídricos puede ser un motor de cambio hacia una sociedad más equilibrada y resiliente.
El Barómetro deja una idea clara: una parte importante de la ciudadanía ya está incorporando hábitos sostenibles en su rutina, aunque en muchos casos no los identifique como acciones climáticas. Gestos como elegir agua del grifo, evitar fugas, optimizar el uso de electrodomésticos o reducir el consumo energético no resuelven por sí solos los desafíos ambientales, pero sí contribuyen de forma tangible a la transición ecológica.
En definitiva, el estudio demuestra que la sostenibilidad no depende únicamente de grandes decisiones estructurales, sino también de acciones cotidianas que están al alcance de cualquier persona y que, sumadas, tienen un impacto real.
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