Las familias con padres jóvenes afrontan mayor riesgo de pobreza al tener hijos

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Riesgos de pobreza en familias de jóvenes

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Las familias jóvenes con hijos afrontan un mayor riesgo de pobreza y dificultades económicas, especialmente durante los primeros años de crianza. La situación es aún más vulnerable en los hogares monoparentales, según un informe de Fedea y la Universidad Complutense de Madrid basado en datos del INE.

La economía familiar y el riesgo de pobreza

Entre las familias con menores de 30 años que tienen hijos, las dificultades económicas son especialmente frecuentes y el riesgo de pobreza es mayor que en otras etapas de la vida. Esta situación muestra un riesgo especialmente elevado durante los primeros años de la crianza.

Así lo recoge el informe Hijos, ciclo vital y pobreza en España: 2008-2025, elaborado por Fedea y la Universidad Complutense de Madrid (UCM). El trabajo utiliza los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Los datos muestran que la situación mejora a medida que aumenta la edad de los padres. La carencia material y social severa afecta al 17,3 % de los hogares con hijos cuando la persona de referencia tiene menos de 30 años. El porcentaje baja al 10,6 % entre los 30 y los 44 años y llega al 8,5 % a partir de los 45. En los hogares sin hijos, la incidencia es menor y se sitúa en el 7,3 %.

Los investigadores José Ignacio Conde-Ruiz y Marialejandra Garay señalan que los padres jóvenes pueden tener menos ahorros y carreras laborales todavía poco consolidadas. A ello se suman los gastos familiares de la crianza, que aumentan la presión sobre unos ingresos que son limitados.

Los hogares monoparentales afrontan más dificultades

La situación es especialmente complicada para las familias monoparentales. Los hogares formados por un adulto y sus hijos presentan una tasa AROPE del 50,3 %, mientras que la pobreza monetaria alcanza el 41,2 %. La carencia material y social severa afecta al 19,4 % de estas familias. Cuando la persona responsable tiene menos de 30 años, el porcentaje asciende al 26,2 %.

El estudio advierte de que tener hijos no explica por sí solo la situación económica. Los hogares con menores registran una carencia material y social severa 2,59 puntos superior a la de los hogares sin hijos. Parte de esta diferencia está relacionada con factores como la renta, el empleo, la educación y la edad.

La pobreza infantil sigue siendo un reto

En 2025, el 28,3 % de los menores vivía en hogares con ingresos inferiores al umbral de pobreza relativa, cerca de 2,07 millones de niños y adolescentes. La tasa AROPE infantil alcanzó el 33,8 %, mostrando riesgo de pobreza.

Ante este escenario, los autores consideran necesario reforzar las políticas de apoyo a la infancia y prestar especial atención a las familias jóvenes y monoparentales. Las ayudas económicas, las medidas de conciliación y la protección social pueden contribuir a reducir el riesgo de pobreza y evitar que las dificultades se mantengan durante años y contener el riesgo. Estas medidas también pueden reducir el riesgo de pobreza a largo plazo.

El objetivo es ofrecer mayor estabilidad durante las primeras etapas de la crianza. También permitiría afrontar el riesgo de pobreza desde una perspectiva amplia, teniendo en cuenta las necesidades concretas de cada tipo de familia.

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