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La caída de la natalidad ya empieza a dibujar un nuevo mapa de las aulas sevillanas. La provincia afronta una década de descenso de las matrículas, con una previsión de casi 54.000 alumnos menos hasta 2035 en Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato.
El impacto será especialmente acusado en Primaria y Secundaria, mientras el primer ciclo de Infantil aparece como la excepción gracias a una ligera recuperación de los nacimientos y al impulso de la gratuidad de las plazas.
Desciende el número de alumnos en colegios e institutos
La caída de los nacimientos ya tiene fecha y magnitud para las aulas sevillanas. Los colegios e institutos de la provincia afrontan una década marcada por el descenso de las matrículas, con una previsión que apunta a casi 54.000 alumnos menos hasta 2035. El fenómeno no afecta por igual a todas las enseñanzas: mientras las etapas obligatorias perderán efectivos de forma notable, las escuelas infantiles podrían beneficiarse de una ligera recuperación demográfica.
Las estimaciones proceden del informe elaborado por la Fundación Ramón Areces y la Fundación Europea Sociedad y Educación sobre el impacto de la evolución demográfica en el sistema educativo. Para Sevilla, el estudio calcula una reducción de 53.926 alumnos en el conjunto del segundo ciclo de Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato durante la década analizada.
La natalidad cae a menos de la mitad
El origen de este escenario se encuentra en una transformación profunda de la natalidad. En 1975 nacieron en la provincia 31.405 niños, mientras que en 2024 la cifra cayó hasta 14.103. La crisis económica iniciada en 2008 y el impacto posterior de la pandemia contribuyeron a acentuar una tendencia que ya venía de atrás.
La situación responde también a otros factores sociales, como el retraso de la maternidad, las dificultades para acceder a una vivienda y los problemas de emancipación de los jóvenes. Todo ello ha reducido progresivamente el número de nacimientos y ha trasladado sus consecuencias a las aulas.
Primaria afronta una importante reducción
Las consecuencias llegan ahora a los centros educativos. En Primaria se prevé una pérdida de 22.484 alumnos hasta 2035. El golpe será especialmente intenso durante los primeros cinco años, con más de 18.000 matrículas menos.
El descenso será posteriormente más moderado, aunque la tendencia seguirá siendo negativa. Los centros deberán adaptarse a una demanda inferior y revisar sus necesidades de unidades, espacios y profesorado.
La ESO será la etapa más perjudicada
En Secundaria la situación será todavía más complicada. La ESO perderá 24.941 estudiantes durante el periodo estudiado, una reducción que además se intensificará en el segundo quinquenio.
Los institutos serán, de este modo, los centros que afrontarán con mayor intensidad el efecto de la baja natalidad. La disminución tendrá consecuencias sobre la organización de los centros y obligará a estudiar con detalle la distribución de recursos.
Bachillerato también perderá estudiantes
Bachillerato tampoco escapará al descenso. La previsión contempla 6.179 alumnos menos en diez años. El recorte se producirá en paralelo al creciente protagonismo de la Formación Profesional, una opción académica que en los últimos años ha ganado peso entre los jóvenes.
Educación Infantil, la excepción
La única excepción se encuentra en el primer ciclo de Infantil, dirigido a menores de entre cero y tres años. Las previsiones apuntan a 18.853 escolares más durante la década.
En este caso confluyen una cierta recuperación de los nacimientos y el impulso de la gratuidad de estas plazas, una medida que ha reforzado la demanda y puede aliviar la situación de las escuelas infantiles.
El segundo ciclo de Infantil tendrá un comportamiento más irregular. Primero perderá matriculaciones y después recuperará parte de ellas, aunque el balance final seguirá siendo ligeramente negativo.
Un nuevo escenario para la educación
El cambio demográfico obliga a replantear la planificación educativa. Menos estudiantes significan menos necesidad de unidades en determinadas etapas, pero también abren la posibilidad de reducir ratios y ofrecer una atención más individualizada.
La Junta de Andalucía ya ha comenzado a adaptar su estrategia para afrontar esta realidad. La reducción del número de escolares por aula en Infantil de tres años es una de las primeras medidas adoptadas.
El reto será gestionar el excedente de oferta sin perder calidad educativa. Sevilla afronta una transformación de largo recorrido en la que la planificación será clave para evitar aulas vacías y aprovechar el margen que ofrece una menor presión sobre las clases y sobre los alumnos.
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