GREFA y WWF piden medidas urgentes para evitar muertes en balsas de riego

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Balsa de riego

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Las organizaciones conservacionistas GREFA y WWF España han vuelto a poner el foco sobre un problema que afecta tanto a la fauna como a las personas: la falta de medidas de seguridad en numerosas balsas de riego existentes en España. Ambas entidades han reclamado al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que impulse de nuevo, y con carácter urgente, el procedimiento necesario para aprobar un real decreto que establezca unas normas específicas destinadas a prevenir accidentes y facilitar la salida de quienes puedan caer al agua.

La petición llega después de años de advertencias por parte de organizaciones ambientales, investigadores, agentes medioambientales y otros colectivos, que consideran que muchas de estas infraestructuras pueden convertirse en auténticas trampas para quienes caen accidentalmente en ellas.

Cerca de 100.000 balsas de riego repartidas por España

Según un informe elaborado por GREFA, en España podría haber alrededor de 100.000 balsas de riego de agua. Una parte importante de estas instalaciones no dispone de sistemas adecuados que permitan escapar con facilidad después de una caída.

El problema adquiere especial relevancia debido a las características de muchas de estas infraestructuras. Sus paredes pueden resultar muy difíciles de escalar, especialmente cuando están construidas con materiales impermeabilizantes que ofrecen poca adherencia. Una vez dentro, tanto una persona como un animal pueden tener enormes dificultades para alcanzar el exterior.

Los datos recopilados por GREFA reflejan además que no se trata únicamente de una amenaza para la biodiversidad. El informe recoge los accidentes mortales publicados en medios de comunicación desde 2010 y contabiliza 31 personas fallecidas por ahogamiento en balsas de agua situadas en diferentes provincias españolas.

Entre las víctimas mortales figuran principalmente trabajadores vinculados al sector agrario, que desarrollaban su actividad en las proximidades de estas instalaciones. También se produjeron fallecimientos entre personas que entraron en una balsa con intención de auxiliar a alguien que había caído previamente o de intentar salvar a un animal doméstico.

Uno de los aspectos más preocupantes de los datos recopilados es la presencia de menores entre las víctimas. En concreto, siete niños han fallecido en este tipo de accidentes desde 2010, según la información reunida por GREFA.

Para las organizaciones conservacionistas, estas cifras ponen de manifiesto la necesidad de establecer criterios comunes de seguridad que sean aplicables a las balsas existentes en todo el territorio nacional.

Un problema que también afecta gravemente a la fauna

El impacto sobre los animales es todavía más difícil de cuantificar. GREFA estima que cerca de un millón de animales podrían morir cada año en estas infraestructuras.

Los animales pueden fallecer por ahogamiento al no encontrar una vía de salida después de caer al agua. Pero el peligro no termina ahí. En las balsas de riego que se encuentran vacías también pueden producirse muertes debido al hambre, la falta de agua, la exposición prolongada al sol, el agotamiento o las heridas sufridas mientras los ejemplares intentan escapar.

Uno de los casos más recientes que ha vuelto a poner esta problemática en primer plano es el de Urze, una hembra de lince ibérico, y sus dos cachorros, que murieron ahogados el pasado julio en una balsa de riego de Hellín, en Albacete.

Urze había sido liberada dentro del proyecto Lynx Connect, iniciativa en la que participa WWF como parte del programa destinado a recuperar la población de lince ibérico en Castilla-La Mancha.

El caso de Urze y sus cachorros no constituye un hecho aislado. WWF España recuerda que anteriormente también se han registrado muertes de otros linces ibéricos en balsas de agua situadas en distintos puntos del país.

A estos episodios se suman los casos de ejemplares pertenecientes a diferentes especies de rapaces amenazadas que habían sido equipados con dispositivos GPS por GREFA. El seguimiento de estos animales permitió conocer algunos de los episodios de mortalidad vinculados a estas infraestructuras.

Para Luis Suárez, coordinador de Conservación de WWF España, resulta necesario actuar ante una situación que, a su juicio, continúa provocando la muerte de personas y animales por la ausencia de una regulación específica que establezca medidas de protección.

Una campaña respaldada por 75 entidades

La reclamación de GREFA y WWF no es nueva. Hace dos años, en 2024, GREFA encabezó una campaña de alegaciones relacionada con el proyecto de real decreto. La iniciativa recibió el respaldo de 75 entidades ecologistas, ambientalistas y animalistas de toda España, además del apoyo de investigadores, creadores de contenido y agentes medioambientales.

Las alegaciones planteaban modificaciones para que las medidas de prevención y seguridad frente a ahogamientos fueran aplicables con carácter retroactivo a todas las balsas de riego del territorio nacional.

La propuesta pretendía que estas obligaciones no dependieran del tamaño de la instalación, de su forma, del uso que tuviera ni del sistema empleado para impermeabilizarla. De esta manera, las medidas de protección alcanzarían al conjunto de estas infraestructuras.

Entre las actuaciones reclamadas destaca la colocación de rampas de escape. Estas estructuras deberían cumplir unos requisitos mínimos en aspectos como número, superficie, dimensiones, contraste visual, rugosidad y resistencia.

El objetivo sería que pudieran utilizarlas tanto las personas como animales de diferentes tamaños y especies, ofreciendo una salida accesible después de una caída accidental.

GREFA considera que se trata de medidas preventivas que pueden reducir considerablemente el riesgo y evitar que una caída termine convirtiéndose en un accidente mortal.

Dos años después, el decreto continúa pendiente

La preocupación por este asunto se extiende desde hace años. En 2021, la Fiscalía General del Estado ya llamó la atención sobre la gravedad de la mortalidad de fauna salvaje protegida registrada en balsas de riego y solicitó que se investigara esta problemática.

Sin embargo, pese a las denuncias y a las distintas iniciativas impulsadas para buscar una solución, el proyecto de real decreto continúa sin avanzar hasta su aprobación definitiva.

Desde GREFA consideran que el amplio respaldo conseguido durante la campaña nacional demuestra la dimensión social del problema. La organización sostiene que el apoyo de decenas de entidades, que a su vez representan a cientos de miles de personas, refleja la preocupación existente por los accidentes y muertes asociados a estas instalaciones.

GREFA y WWF España reclaman ahora que el procedimiento vuelva a ponerse en marcha y que se establezcan finalmente unas normas de seguridad que permitan reducir el riesgo para las personas y evitar la muerte de miles de animales en las balsas de riego españolas.

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