Bloom pide retirar antes de 2035 los 638 grandes buques pesqueros de la UE

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Piden el desguace de los barcos pesqueros de más de 33 años en la UE hasta 2035

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La organización ambiental Bloom ha presentado una campaña para reclamar la retirada definitiva, antes de 2035, de los grandes buques pesqueros de la Unión Europea (UE) que tienen una eslora igual o superior a 33 metros. Según el análisis realizado por la ONG, estas embarcaciones representan aproximadamente el 1 % de la flota comunitaria, pero concentran el 55 % del volumen de pescado capturado y figuran entre las principales responsables de los daños a los ecosistemas marinos.

La iniciativa se apoya en un estudio que, por primera vez, examina en profundidad los 638 mayores barcos pesqueros de la UE, cuyas dimensiones oscilan entre los 33 y los 145 metros de longitud. A partir de los resultados, Bloom propone establecer un límite de tamaño para la actividad pesquera industrial y eliminar progresivamente las embarcaciones que superen ese umbral mediante su desguace antes de 2035.

España ocupa un lugar destacado en el informe, al contar con 188 de estos grandes buques pesqueros, la cifra más elevada entre los países europeos. Estas embarcaciones capturan unas 453.000 toneladas de pescado anualmente. Además, la organización señala que, durante 2025, se destinaron 13,6 millones de euros procedentes de fondos europeos a facilitar que 27 de estos barcos españoles faenaran en aguas de terceros países.

Los 33 metros como límite para la pesca industrial

Uno de los principales resultados del estudio de Bloom es la introducción del concepto de «longitud máxima tolerable» para la actividad pesquera. La organización sitúa ese límite en los 33 metros de eslora, una medida que, según explica, se ha establecido mediante el análisis conjunto de distintos indicadores ecológicos, económicos, sociales y geográficos.

Entre los parámetros examinados figura la distancia a la que los barcos desarrollan sus actividades de captura con respecto a los puertos donde tienen su base. El objetivo es determinar a partir de qué tamaño las operaciones pesqueras comienzan a alejarse de las condiciones de sostenibilidad de los ecosistemas marinos y de las necesidades de las comunidades costeras que dependen de esta actividad.

De acuerdo con la investigación, los grandes buques pesqueros que son barcos que superan los 33 metros concentran algunas de las prácticas pesqueras con mayor impacto ambiental. El 84 % de estas embarcaciones utiliza artes de pesca como las redes de arrastre o las redes de cerco. Asimismo, dedica aproximadamente la mitad de su tiempo de actividad a faenar fuera de las aguas europeas, a una distancia media de unos 4.000 kilómetros.

Bloom considera que estos datos muestran la desconexión entre las grandes flotas industriales, los ecosistemas marinos y las comunidades vinculadas tradicionalmente a la pesca. Por ello, plantea que la retirada de los barcos de mayor tamaño vaya acompañada de medidas para restaurar los hábitats marinos, reforzar la pesca de pequeña escala y mejorar la transparencia sobre las capturas y el destino de las ayudas públicas.

Críticas a las subvenciones europeas a los grandes buques pesqueros

La organización también cuestiona el sistema de financiación pública que sostiene a las grandes flotas pesqueras. Según Bloom, las subvenciones europeas contribuyen a mantener un modelo industrial que depende estructuralmente de estas ayudas, pese a los daños ambientales y las consecuencias económicas y sociales que atribuye a su actividad.

En su análisis, la ONG sostiene que uno de cada siete buques del segmento estudiado está relacionado con algún caso de fraude, pesca ilegal o corrupción. La entidad defiende que la retirada de las subvenciones permitiría frenar estas prácticas y reducir los efectos negativos asociados a las operaciones de los barcos de mayor tamaño.

Bloom advierte, además, de que las consecuencias de este modelo no se limitan al medio marino, sino que también afectan al empleo y a la distribución de los recursos dentro del sector pesquero. La organización denuncia la influencia de los intereses industriales en las decisiones públicas y considera necesario revisar las prioridades de financiación para que respondan al interés general.

La reforma presupuestaria europea, en el centro del debate

Las propuestas de Bloom se han trasladado al debate sobre la reforma presupuestaria de la Unión Europea mediante varias enmiendas presentadas por diputados del Parlamento Europeo, entre ellos los franceses David Cormand, de Los Verdes/EELV, y Emma Fourreau, de La Izquierda/LFI.

Las negociaciones sobre el próximo marco financiero plurianual de la UE ya han comenzado en Bruselas. Para el periodo comprendido entre 2028 y 2034, las partidas destinadas al sector pesquero podrían situarse entre los 3.500 y los 7.000 millones de euros.

Este proceso presupuestario representa una oportunidad para debatir cómo deben distribuirse las ayudas europeas y qué modelo de pesca se pretende respaldar durante los próximos años. Bloom reclama que los recursos públicos dejen de financiar la continuidad de las grandes embarcaciones y se orienten hacia la transición del sector, la conservación de los océanos y el mantenimiento de las comunidades pesqueras.

La ONG propone que parte de esos fondos se utilicen para sufragar el desguace de los 638 barcos que superan el límite de 33 metros, además de impulsar políticas de recuperación ambiental y apoyo a las flotas de menor escala.

La pesca artesanal, una alternativa para el empleo y el valor económico

La situación laboral del sector constituye otro de los argumentos centrales de la campaña. Según los datos recogidos por Bloom, la pesca europea ha perdido un 25 % de sus puestos de trabajo a tiempo completo desde 2017.

Frente a esta evolución, la organización destaca que la pesca artesanal puede generar hasta cuatro veces más valor añadido que los grandes buques pesqueros de mayor tamaño y proporcionar diez veces más empleo por tonelada de pescado desembarcado.

Estas cifras sustentan la propuesta de impulsar una transformación del modelo pesquero que permita mantener la actividad económica y el empleo sin depender de grandes embarcaciones industriales. Para Bloom, el desafío consiste en compatibilizar la protección de los ecosistemas marinos con la preservación de los puestos de trabajo y la soberanía alimentaria europea.

La entidad considera que la retirada progresiva de los grandes buques pesqueros debe acompañarse de medidas que faciliten la adaptación de los pescadores y refuercen las actividades de pequeña escala. También reclama una mayor transparencia sobre las capturas, las subvenciones y el impacto de las diferentes modalidades de pesca.

Un cambio de modelo antes de 2035

La propuesta de Bloom plantea una transformación del sector pesquero europeo durante la próxima década, con el objetivo de retirar los grandes buques pesqueros de 33 metros o más antes de 2035. La organización defiende que el dinero público se destine a facilitar esta transición, en lugar de mantener las ayudas anuales a una flota que considera perjudicial para el equilibrio ambiental y económico del sector.

Los autores del libro Regreso al mar, entre ellos Claire Nouvian, fundadora de Bloom, resumen esta posición con una propuesta de financiar el desguace de las grandes embarcaciones mediante fondos europeos, en lugar de continuar sosteniendo económicamente un modelo basado en grandes buques pesqueros, de dimensiones cada vez mayores.

La iniciativa abre así un debate sobre el futuro de la pesca comunitaria, el uso de las subvenciones públicas y la relación entre la actividad industrial, la conservación de los océanos y el empleo. La discusión sobre el próximo presupuesto plurianual de la UE será uno de los escenarios en los que se decidirá qué prioridades reciben financiación y qué medidas se adoptan para afrontar los desafíos ambientales, económicos y sociales del sector pesquero europeo.

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