El braille, reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de España

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Unas manos leyendo en braielle

Lectura fácil

El Consejo de Ministros aprobó este martes, a propuesta del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, un histórico real decreto por el que se reconoce oficialmente el uso del sistema de lectoescritura braille de las lenguas españolas como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.

Esta importante medida institucional sitúa a este código de comunicación en el escalafón más alto de protección jurídica dentro del Estado, salvaguardando un legado vivo que garantiza de forma efectiva los derechos fundamentales de miles de ciudadanos con discapacidad visual o ceguera total en nuestro país.

Reconocimiento histórico al patrimonio inmaterial

El Ministerio de Cultura explicó que la propuesta nace y se impulsa directamente desde la propia comunidad portadora, cuyo papel es fundamental para legitimar, difundir y garantizar la continuidad intergeneracional de este patrimonio que va mucho más allá de su mera funcionalidad operativa cotidiana. Por ello, este alto reconocimiento institucional contribuirá a convertir el braille en un elemento clave para el ejercicio efectivo de todos los derechos culturales de la ciudadanía y la consolidación de un acervo inmaterial vital para la cohesión social.

El ministerio destacó que el uso de este sistema viene fuertemente marcado por sus características táctiles inherentes, pero también por el modo en que lo vive y transmite la comunidad invidente, que reconoce, transmite y preserva la manifestación cultural que define su identidad a través de su experiencia y memoria colectiva. No se trata de un mero mecanismo de decodificación, sino que se experimenta de forma plenamente sensorial, marcando una interacción íntima con el conocimiento a través del tacto humano.

Espacios comunitarios y el arraigo social del braille

Este sistema de lectoescritura táctil se interioriza profundamente en las personas con discapacidad visual y sus comunidades como una parte esencial de su identidad, asimilándose desde los primeros años de vida de la infancia temprana. Al mismo tiempo, este valioso patrimonio se transmite y se refuerza de forma constante en espacios comunitarios de encuentro como los clubes de braille implantados históricamente por la ONCE, donde los usuarios, profesionales y familiares comparten conocimientos y experiencias de gran valor, contribuyendo activamente a garantizar su continuidad a largo plazo.

Además de constituir una herramienta totalmente fundamental e insustituible para la alfabetización de las personas con discapacidad visual grave, este lenguaje inclusivo favorece la inclusión, autonomía y empoderamiento de sus usuarios diarios en todo el país, contando con rasgos singulares que ponen de manifiesto su profundo valor cultural y social en la España contemporánea.

Riesgos y amenazas en la era de la digitalización global

Pese a contar con un sólido arraigo histórico, educativo y social en todo el territorio nacional, el braille se enfrenta en la actualidad a una compleja serie de riesgos y amenazas crecientes que pueden comprometer su supervivencia futura. Cultura señaló que entre ellos se encuentran el desconocimiento general de la sociedad sobre su verdadero valor alfabetizador, educativo, cultural, social y de inclusión, así como la creciente preferencia por soluciones exclusivamente digitales de consumo rápido.

Herramientas modernas como el texto digital, los archivos de audio, los códigos QR o los lectores de pantalla, si no se integran adecuadamente en los entornos educativos, pueden acabar desplazando por completo el aprendizaje táctil en lugar de complementarse con él de forma constructiva. A estos desafíos se suman también la dificultad de acceso a materiales específicos de lectura, los costes asociados a su propio mantenimiento técnico diario, la migración hacia otras tecnologías, así como su utilización como mero elemento decorativo o comercial, lo que puede trivializar su valor y significado identitario.

Evolución de un alfabeto táctil de valor universal

El braille es un alfabeto universal, un preciso sistema de codificación que permite la lectura y escritura de cualquier lengua del planeta Tierra. Se introdujo formalmente en España en el año 1840, aunque no se declaró método oficial para la lectura y escritura de las personas ciegas hasta el año 1918. Es el único sistema que permite a las personas ciegas comunicarse por escrito y acceder a la información escrita en su lengua materna de manera autónoma, hacerlo con absoluta corrección ortográfica y adquirir los conocimientos gramaticales necesarios para utilizar su idioma con la máxima excelencia.

Históricamente, ha demostrado con creces ser un sistema dinámico en constante evolución. Con sus dos siglos de trayectoria, este código táctil se actualiza y se adapta de forma continua a los avances tecnológicos, respondiendo con éxito a las nuevas necesidades globales de acceso a la información sin perder su esencia original. Desde la niñez hasta la madurez, el aprendizaje del braille se transmite con gran orgullo entre las generaciones, permitiendo que cada experiencia lectora individual se enriquezca y se reinvente según el cambiante contexto social y cultural de cada momento histórico.

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