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El calentamiento planetario inducido por la actividad humana ha alcanzado un nuevo umbral crítico durante el verano meteorológico. Un exhaustivo estudio científico publicado por la organización de investigación Climate Central revela que más de 1.500 millones de personas en todo el planeta experimentaron al menos 30 días de calor extremo provocado o intensificado directamente por el cambio climático entre los meses de junio y agosto de 2026. Durante este mismo trimestre, más de una cuarta parte de la población mundial estuvo expuesta de forma continuada a temperaturas elevadas cuya probabilidad de ocurrencia se vio fuertemente multiplicada por la contaminación de gases de efecto invernadero.
El análisis abarca los registros térmicos de 252 países, territorios y dependencias, además de 949 grandes urbes. Para determinar la huella humana en los termómetros, los investigadores utilizaron el Índice de Cambio Climático (CSI), una herramienta analítica que evalúa en una escala de 1 a 5 la influencia directa de las emisiones antropogénicas en los eventos térmicos diarios.
Asia y Europa registran una exposición masiva a episodios de calor extremo
El informe sitúa a Asia como el continente con el mayor volumen de población afectada por condiciones térmicas de alto riesgo. Unos 2.800 millones de personas —equivalentes al 58 % de la población asiática— enfrentaron un mínimo de 30 jornadas con temperaturas por encima de los umbrales de seguridad biológica. India encabezó la nómina global de exposición demográfica con 117 millones de ciudadanos afectados, seguida de China con 94 millones e Indonesia con 83 millones de residentes expuestos a estas anomalías continentales.
La situación meteorológica resultó igualmente crítica en el continente europeo. Siete de los diez países con las desviaciones térmicas más inusuales del planeta se localizaron en esta región, destacando los casos de Francia, Suiza e Italia. Estas naciones registraron marcas térmicas medias durante el trimestre estival hasta 3,5 °C por encima de los promedios de referencia establecidos para el periodo 1991-2020. En total, 54 países de todo el mundo registraron entre junio y agosto de 2026 el verano más cálido de sus series históricas desde 1970, un fenómeno agravado en determinadas latitudes por el fortalecimiento del evento climático El Niño.
El estudio de Climate Central fundamenta sus alertas en la medición de los días con valores CSI iguales o superiores a 2, considerados como momentos de fuerte influencia antropogénica, así como en los días de calor peligroso, definidos cuando las marcas locales rebasan el percentil 90 del registro histórico reciente de la zona.
Estados Unidos firma el verano más caluroso de su historia registrada
En el hemisferio norte, Estados Unidos vivió una temporada estival caracterizada por anomalías térmicas consecutivas. Apoyándose en los registros oficiales de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), la investigación confirma que la nación norteamericana experimentó en 2026 el verano más cálido desde que existen mediciones sistemáticas, tras haber atravesado además el mes de julio más caluroso de su historia.
La temperatura media nacional se situó aproximadamente 1,4 °F por encima del promedio de las últimas tres décadas. Unos 293 millones de personas —el 86% de los habitantes del país— sufrieron un mínimo de 30 días de calor peligroso. Esta prolongada ola de calor extremo se concentró con especial virulencia en cuatro estados clave: California, Texas, Florida y Nueva York, los cuales reunieron a un tercio de la población total expuesta a estos riesgos de salud pública.
El oeste estadounidense acumuló las desviaciones más severas respecto a las normas climatológicas. El estado de Colorado registró temperaturas veraniegas 4,4 °F por encima de su media histórica, mientras que Utah y Nevada sobrepasaron las cifras habituales en 3,8 °F. Asimismo, los estados occidentales concentraron cuatro de las cinco demarcaciones territoriales con mayor número global de días bajo situaciones de calor extremo: Nuevo México lideró la tabla con 66 jornadas, seguido por Nevada con 63, Colorado con 61 y Utah con 58 días acumulados.
El impacto ambiental se sintió con idéntica fuerza en las áreas metropolitanas. Más de 69 millones de residentes urbanos en Estados Unidos enfrentaron al menos un mes de temperaturas excesivas potenciadas por el calentamiento global. En 141 de las 247 ciudades analizadas en el país, la crisis climática fue la responsable directa de al menos la mitad de los episodios de calor extremo vividos por sus ciudadanos. San Juan, en Puerto Rico, encabezó el ranking de urbes bajo jurisdicción estadounidense al contabilizar 71 jornadas de esta naturaleza, mientras que en Florida el 96% de la población (22 millones de personas) sufrió 44 días bajo estas severas condiciones estivales.
Impacto desigual en el continente americano y el territorio africano
La huella de la emergencia climática se extendió de manera uniforme por el resto de América del Norte, Central y el Caribe. Canadá contabilizó 33 jornadas de temperaturas peligrosas, de las cuales 17 estuvieron vinculadas de forma inequívoca al calentamiento planetario, coincidiendo con una virulenta temporada de incendios forestales. Por su parte, México registró 24 días de calor extremo, de los cuales 20 fueron atribuidos a la acumulación de gases de efecto invernadero. En la franja centroamericana y la cuenca caribeña, la totalidad de las naciones estudiadas atravesó más de dos meses bajo la influencia de esta anomalía térmica. Territorios como Jamaica, Puerto Rico, Guatemala y las Islas Turcas y Caicos alcanzaron el máximo posible con 90 días bajo valores CSI de nivel 2 o superior.
En el continente africano, la frecuencia de temperaturas condicionadas por la actividad humana mostró índices igualmente alarmantes. Un total de seis países y territorios insulares registraron desviaciones climáticas graves durante al menos el 95% del periodo estival analizado: la isla de Reunión contabilizó 92 días, Ruanda 91, el Triángulo de Ilemi 90, Uganda 89, mientras que Etiopía y las islas Comoras sumaron 88 jornadas consecutivas.
En hasta 37 naciones africanas, el cambio climático actuó como el motor determinante de al menos la mitad de las jornadas de calor extremo padecidas entre junio y agosto. El caso de Uganda resultó paradigmático dentro de la muestra internacional, ya que la totalidad de los 27 días clasificados dentro de la categoría de riesgo térmico en su territorio estuvieron vinculados de forma directa al impacto de las emisiones globales. Los científicos concluyen que estos datos confirman la urgencia de acelerar los planes de adaptación climática y de reducción de emisiones a escala global.
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