Un informe publicado en la revista "Natural Climate Change" revela que dentro de ochenta años nos quedaremos sin la mitad de las playas debido a que las temperaturas podrían subir hasta dos grados y medio.
El aumento de las temperaturas en invierno ha provocado ambientes más suaves e induce a los árboles y arbustos a prolongar su temporada de polinización y por tanto su alergenicidad.