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Brasil se acerca a la conclusión de una de sus mayores obras de transferencia hídrica. El Cinturón de las Aguas de Ceará (CAC), un río artificial, una infraestructura diseñada para transportar agua hacia el semiárido del noreste del país, alcanzó un avance físico del 93,2 % en septiembre de 2026.
El proyecto tiene una extensión de 145,3 kilómetros y una capacidad proyectada para transportar hasta 30 metros cúbicos de agua por segundo. La obra conecta el embalse de Jati, en el sur del estado de Ceará, con las proximidades del río Cariús, en el municipio de Nova Olinda. Según la información oficial más reciente, la finalización está prevista para junio de 2027.
Una ruta artificial para el agua
Aunque suele ser presentado como un río artificial, el Cinturón de las Aguas de Ceará no es un río en el sentido tradicional. Se trata de un sistema hidráulico compuesto por canales revestidos, sifones, túneles, estructuras de control, reservorios y dispositivos destinados a regular y distribuir el caudal.
El recorrido comienza en la presa de Jati, que recibe agua del Eje Norte del Proyecto de Integración del Río San Francisco. Desde ese punto, el volumen captado avanza por el territorio cearense hasta llegar a las nacientes del río Cariús, ubicadas en la región de Nova Olinda.
El primer tramo fue concebido para operar principalmente por gravedad. De esta manera, el agua puede desplazarse a lo largo de buena parte del trayecto sin depender de un bombeo permanente. No obstante, el sistema también incorpora equipos y estructuras hidráulicas para controlar el flujo y adaptarlo a las necesidades de cada zona.
La Secretaría de Recursos Hídricos de Ceará explica que el objetivo central del CAC es ampliar la distribución de las aguas transferidas desde el río San Francisco dentro del estado. La infraestructura también permitirá reforzar la conexión con reservorios estratégicos, entre ellos los embalses de Orós y Castanhão.
El recorrido de la megaobra del río artificial
El primer tramo del Cinturón de las Aguas atraviesa una zona de gran importancia económica y demográfica: la región del Cariri. A lo largo del recorrido del río artificial, el sistema se relaciona con municipios como Jati, Porteiras, Brejo Santo, Abaiara, Missão Velha, Barbalha, Juazeiro do Norte, Crato y Nova Olinda.
La construcción fue dividida en cinco lotes para facilitar la ejecución de los distintos componentes. Los primeros segmentos concentran canales y sifones entre la presa de Jati y el área de Barbalha. El lote 3 comprende el trayecto entre Barbalha y Crato, mientras que el lote 4 conecta Crato con Nova Olinda.
Además, existe un lote destinado específicamente a la construcción de túneles y otras estructuras complementarias. Estas obras son necesarias para superar las características del terreno, atravesar zonas elevadas y mantener la continuidad del recorrido hidráulico.
En total, el proyecto cuenta con 145,3 kilómetros de extensión y una capacidad máxima de 30 metros cúbicos por segundo. La combinación de canales abiertos, túneles y sifones permite que el agua avance por una región marcada por desniveles, suelos variables y condiciones climáticas extremas.
Una respuesta a la sequía
El Cariri cearense ha enfrentado durante décadas largos períodos de sequía, temperaturas elevadas y precipitaciones irregulares. Estas condiciones generan una presión constante sobre los embalses, los ríos temporales y las reservas subterráneas utilizadas para abastecer a la población.
La finalidad principal del río artificial es aumentar la seguridad hídrica de la región. El gobierno de Ceará calcula que el área de influencia directa del proyecto abarca 24 municipios y aproximadamente 561.000 personas.
El abastecimiento humano será la prioridad del sistema. Sin embargo, el agua también podrá destinarse a actividades industriales, agricultura, ganadería, turismo y otros usos productivos.
La obra busca, además, reducir la dependencia de fuentes locales que han sido explotadas durante años. Entre ellas se encuentra el acuífero Missão Velha, uno de los principales reservorios subterráneos empleados para atender las necesidades del Cariri.
Según la Secretaría de Recursos Hídricos, este acuífero se aproxima a su límite de explotación. La llegada de agua del río San Francisco permitiría disminuir la presión sobre las reservas subterráneas y ofrecer una alternativa más estable durante los períodos de lluvias escasas.
El Cinturón de las Aguas no fue diseñado únicamente para atender a las localidades situadas junto a sus canales. Su función forma parte de una estrategia más amplia de distribución de agua en Ceará.
El proyecto del río artificial podrá conectarse con el Programa Malha D’Água, una iniciativa que contempla la construcción de aductoras para llevar agua tratada a municipios que enfrentan mayores dificultades de abastecimiento. Entre las localidades que podrían beneficiarse de futuras conexiones figuran Araripe, Campos Sales y Salitre.
También está prevista su integración con infraestructuras como el Eixão das Águas, que contribuye al suministro de la Región Metropolitana de Fortaleza. De acuerdo con el Ministerio de Integración y Desarrollo Regional, los sistemas relacionados con esta red pueden atender a una población superior a cuatro millones de personas.
Esta conexión permitiría que el agua transportada desde el proyecto de integración del río San Francisco llegara a un número mayor de ciudades. Así, el volumen transferido no quedaría concentrado en unos pocos embalses, sino que podría distribuirse entre distintas cuencas y redes de abastecimiento.
Evolución de los trabajos
En diciembre de 2025, el gobierno de Ceará comunicó que el río artificial había alcanzado un avance del 91%. En ese momento, la previsión era terminar la obra en junio de 2026. Los lotes 1, 2 y 5 estaban considerados concluidos, mientras que los lotes 3 y 4 reunían los principales trabajos pendientes.
La actualización publicada por el gobierno federal en septiembre de 2026 situó el avance en el 93,2% y estableció junio de 2027 como nuevo horizonte para la conclusión. El cambio refleja la necesidad de completar tramos específicos, ejecutar obras complementarias y finalizar las pruebas de los equipos y sistemas de control.
En junio de 2026 fue entregado un segmento ubicado entre los kilómetros 75 y 90, correspondiente a una parte del lote 3. Aún permanecen trabajos en sectores posteriores, incluidos los tramos comprendidos entre los kilómetros 90 y 111 y entre los kilómetros 111 y 145.
Efectos para la población
El impacto esperado de la obra va más allá del transporte de agua. Un suministro más regular puede mejorar las condiciones de vida de las familias, respaldar la actividad económica y reducir la necesidad de aplicar medidas de emergencia cuando las sequías se prolongan.
Para la agricultura y la ganadería, la disponibilidad de agua es fundamental para mantener los cultivos y garantizar la cría de animales. En el sector industrial, el recurso es necesario para diferentes procesos de producción. En las ciudades, la prioridad será garantizar el consumo doméstico y el funcionamiento de servicios esenciales.
Después de la finalización del proyecto, la Compañía de Gestión de los Recursos Hídricos de Ceará tendrá a su cargo la operación, el mantenimiento y la supervisión de la infraestructura. El control de los caudales será esencial para evitar pérdidas, conservar los canales y asegurar que el agua llegue a los destinos previstos.
Más que un río artificial de gran longitud, el Cinturón de las Aguas representa un intento de reorganizar el mapa hídrico de Ceará. Al conectar el proyecto de integración del río San Francisco con varias regiones del estado, la obra busca convertir una fuente de agua transferida en una red permanente de abastecimiento para millones de personas.
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