La pandemia de COVID-19 ha reabierto el debate de cómo deben ser las ciudades del futuro. Sobre la mesa tenemos prioridades como las actividades al aire libre, jardines y naturaleza, fundamentales para la salud mental.
Algunos de los aspectos que determinan la calidad de vida en una ciudad son las alternativas de transporte para la movilidad, servicios educativos, centros sanitarios, coste de vida o posibilidades de trabajar.
Este hecho se respalda, por ejemplo, con cifras que muestran el enorme impacto de la contaminación en la salud, ya que 4,2 millones de personas mueren de forma prematura cada año por contaminación del aire.