La construcción sostenible en Europa se estanca con solo un 30 % de proyectos verdes

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Jardín sostenible en la azotea de un edificio

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La construcción sostenible sigue ganando terreno a nivel global, pero su integración real en el diseño, financiación y ejecución de proyectos aún es limitada. Así lo refleja la 4ª edición del Barómetro de la Construcción Sostenible, impulsado por el Observatorio de la Construcción Sostenible de Saint-Gobain, que pone de manifiesto una brecha persistente entre la creciente importancia de aspectos como la adaptación y la resiliencia y su integración efectiva en las decisiones de inversión y gestión del riesgo.

El estudio, realizado en 30 países, con la participación de 4.800 grupos de interés, entre ellos profesionales del sector, estudiantes, asociaciones y representantes públicos, y 30.000 ciudadanos, confirma que la sostenibilidad se ha consolidado como un concepto ampliamente reconocido, aunque su implementación sigue siendo desigual.

La noticia publicada por CompromisoRSE revela un dato que debería encender todas las alarmas en Bruselas: apenas el 30 % de los profesionales de la construcción en el continente afirma estar ejecutando proyectos bajo criterios de sostenibilidad.

Si tenemos en cuenta que el sector de la construcción es responsable de aproximadamente el 40 % del consumo energético y de una tercera parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en la Unión Europea, que el 70 % del sector siga operando "como si nada" es un cuello de botella crítico para la transición ecológica.

El muro entre la intención y el ladrillo

El dato del 30 % es especialmente llamativo en un 2026 donde las normativas europeas sobre eficiencia energética y materiales circulares son cada vez más estrictas. ¿Por qué este desfase? Los profesionales señalan varios obstáculos hacia la construcción sostenible que actúan como un freno de mano:

  • Costes iniciales: La percepción de que construir "verde" es significativamente más caro sigue pesando más que los ahorros operativos a largo plazo.
  • Falta de formación específica: Existe una brecha de talento cualificado en técnicas de bioconstrucción, geotermia avanzada o gestión de residuos de obra.
  • Baja demanda del cliente final: El comprador todavía prioriza el precio o la ubicación por encima de la certificación energética, lo que desincentiva la inversión privada en sostenibilidad.

La transparencia en este debate es esencial. No basta con que las empresas tengan un departamento de RSC si el 70 % de sus obras siguen utilizando procesos tradicionales altamente contaminantes. La sostenibilidad no puede ser un "extra" en el catálogo, debe ser el cimiento de cualquier proyecto nuevo.

La urgencia de un cambio de modelo hacia la construcción sostenible

La construcción sostenible ya no solo debe preocuparse por levantar estructuras, sino por el ciclo de vida completo de los edificios. La transición hacia materiales como la madera tecnológica, el hormigón bajo en carbono o el aprovechamiento de aguas grises son soluciones que ya existen, pero que no terminan de escalar.

El 30 % es un aprobado muy justo para un sector que tiene la llave para frenar el calentamiento global. Si la construcción no se mueve, Europa no llegará a sus objetivos de 2030.

La falta de transparencia en la cadena de suministro también juega en contra. Muchos profesionales admiten que les resulta difícil verificar el impacto ambiental real de los materiales que compran, lo que genera una desconfianza que termina favoreciendo lo de siempre: los materiales convencionales.

De la excepción a la norma

Ese 30 % representa a los pioneros que ya han comprendido que la sostenibilidad es la única forma de supervivencia económica a largo plazo.

El resto del sector corre el riesgo de quedarse fuera del mercado. En un futuro muy cercano, los edificios no sostenibles serán "activos tóxicos" financieros debido a las tasas de carbono y el alto coste de la energía. Sabe mejor invertir en un buen diseño bioclimático hoy que pagar multas y rehabilitaciones forzosas mañana. La sostenibilidad no es una moda, es la licencia para operar en el siglo XXI.

Demoler prejuicios para construir futuro

El informe sobre la construcción sostenible europea nos recuerda que los edificios son el campo de batalla real contra el cambio climático. Superar ese 30 % requiere incentivos fiscales claros, una formación masiva de los trabajadores y una apuesta radical por la transparencia de materiales. Solo cuando la sostenibilidad sea la opción más barata y sencilla, el sector dejará de ser parte del problema para ser la solución.

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