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La negociación colectiva en España atraviesa una nueva etapa. Tras varios años en los que la reducción de la jornada laboral ocupó buena parte de las conversaciones entre sindicatos y organizaciones empresariales, el foco vuelve a situarse sobre los salarios. La presión inflacionista derivada del encarecimiento de los precios, agravada por el conflicto en Irán, ha modificado las prioridades de las mesas negociadoras, aunque los datos muestran además un cambio llamativo: los convenios sectoriales están pactando jornadas de trabajo más largas que hace apenas un año.
Las estadísticas de los acuerdos registrados reflejan una tendencia que contrasta con el intenso debate político vivido durante 2025. Mientras el Gobierno defendía fijar por ley una semana laboral de 37,5 horas, los convenios colectivos de ámbito sectorial han evolucionado en la dirección contraria y sitúan la jornada media cerca de las 39 horas semanales.
El punto de inflexión coincide con uno de los momentos de mayor tensión política en materia laboral. En junio de 2025, el proyecto impulsado por la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, para reducir la jornada máxima legal a 37,5 horas semanales protagonizaba el debate parlamentario.
Sin embargo, la iniciativa encontró la oposición de PP, Vox y Junts, que registraron enmiendas para impedir que el texto, pactado previamente entre el Gobierno y los sindicatos, llegara siquiera a debatirse en el Congreso. Aquella derrota legislativa ha tenido consecuencias que ahora también se perciben en la negociación colectiva.
Desde entonces, la jornada media acordada en los convenios sectoriales ha aumentado aproximadamente una hora semanal, alejándose del objetivo de las 37,5 horas y aproximándose al umbral de las 39.
Los convenios sectoriales amplían el tiempo de trabajo
Conviene interpretar estos datos con cautela, ya que los convenios no se incorporan al registro oficial REGCON de manera inmediata. Habitualmente transcurren varios meses entre su firma y su depósito administrativo, por lo que no constituyen una fotografía instantánea del contexto político. Aun así, sí ofrecen una visión bastante fiel de las prioridades que comparten empresarios y representantes de los trabajadores.
Entre el inicio del verano de 2025 y mayo de 2026, los nuevos convenios sectoriales registrados mostraron un incremento prácticamente continuado de la jornada anual. Solo durante los dos últimos meses disponibles aparece una ligera corrección a la baja, aunque insuficiente para modificar la tendencia general.
El dato más reciente, correspondiente a julio, resulta especialmente significativo. La jornada media pactada alcanza las 1.775 horas anuales, frente a las 1.728 horas registradas en el mismo mes del año anterior. Son 47 horas más al año, una diferencia que equivale aproximadamente a una hora adicional de trabajo cada semana.
En términos prácticos, los convenios sectoriales han pasado de situarse muy cerca del equivalente anual de una jornada de 37,5 horas, establecida en torno a 1.712 horas, a rozar las 39 horas semanales de promedio.
La evolución no es homogénea en toda la negociación colectiva. Los convenios firmados directamente dentro de las empresas presentan una realidad muy distinta y continúan reduciendo progresivamente la jornada laboral.
Salvo un repunte registrado durante enero, la trayectoria ha sido descendente a lo largo del año hasta situar la media en 1.686 horas anuales. Traducido a tiempo semanal, esta cifra queda por debajo de las 37,5 horas, superando incluso el objetivo que el Ejecutivo había fijado inicialmente para 2025.
Esta divergencia evidencia que las grandes diferencias no se producen tanto entre sindicatos y empresarios como entre los distintos niveles de negociación. Mientras los acuerdos sectoriales priorizan otros equilibrios, muchas empresas continúan utilizando la reducción del tiempo de trabajo como herramienta de negociación con sus plantillas.
El registro horario se convierte ahora en la prioridad sindical
Aunque CCOO y UGT mantienen su aspiración de avanzar hacia una jornada de 37,5 horas como paso previo a un horizonte de 32 horas semanales, la estrategia inmediata ha cambiado. Su principal objetivo pasa ahora por sacar adelante la reforma del registro horario.
Esta modificación estaba incluida originalmente en el proyecto de reducción de jornada, pero las organizaciones sindicales consideran que puede aprobarse de forma independiente mediante un real decreto.
La reforma pretende actualizar la normativa de 2019 para obligar a que el control horario sea completamente digital. El propósito es evitar manipulaciones fraudulentas en el cómputo de las horas trabajadas y ofrecer un sistema más transparente tanto para empleados como para la Inspección de Trabajo.
Además, el nuevo modelo no se limitaría a registrar la hora de entrada y salida. La propuesta plantea incorporar información sobre las pausas realizadas durante la jornada, los periodos en los que el trabajador permanece disponible una vez finalizado su horario habitual y la diferenciación entre horas ordinarias y extraordinarias.
Economía y Trabajo mantienen diferencias sobre el decreto
La tramitación de esta reforma tampoco está exenta de obstáculos dentro del propio Gobierno. El Ministerio de Economía, dirigido por Carlos Cuerpo, expresó reparos sobre distintos aspectos del borrador elaborado por Trabajo.
Entre las principales discrepancias figuran la fecha prevista para su entrada en vigor y la ausencia de un sistema de ayudas destinado a facilitar que pequeñas y medianas empresas puedan adaptarse al registro digital obligatorio.
Estas observaciones también llegaron al Consejo de Estado, que recibió aportaciones críticas por parte del Ministerio para la Transformación Digital y terminó emitiendo un informe desfavorable respecto a la redacción inicial del real decreto.
Ambos departamentos aseguraron durante los últimos meses que continuaban trabajando para acercar posiciones y, en junio, acordaron posponer la tramitación hasta después del verano. Sin embargo, la versión definitiva del texto sigue sin cerrarse y el equipo de Yolanda Díaz mantiene su intención de aprobar la medida mediante decreto, pese a las objeciones planteadas por el órgano consultivo.
Más convenios pese a la ausencia del gran pacto salarial
La negociación colectiva también refleja una recuperación parcial en el número de acuerdos firmados. La patronal había atribuido el frenazo registrado durante 2024 y buena parte de 2025 a la incertidumbre generada por la propuesta de reducción de jornada.
Los datos del Ministerio de Trabajo respaldan que aquel periodo supuso una caída importante respecto a 2023. Si entonces ya se habían superado los 600 nuevos convenios sectoriales en julio, durante los dos años siguientes la cifra permaneció por debajo de los 400.
Ahora comienza a observarse un cambio de ritmo. En julio se contabilizaron 460 nuevos convenios, sumando tanto acuerdos de empresa como sectoriales. Aunque el volumen todavía está lejos de los máximos alcanzados en 2023, representa un repunte respecto a los ejercicios inmediatamente anteriores.
El AENC continúa sin renovarse
Este incremento se produce, además, sin el respaldo del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), el marco plurianual mediante el que CEOE, Cepyme, CCOO y UGT suelen fijar una referencia común para las subidas salariales.
El último pacto estuvo vigente entre 2023 y 2025, por lo que desde comienzos de este año las distintas mesas negociadoras carecen de una orientación compartida sobre incrementos retributivos.
Durante los últimos meses se han producido contactos informales para explorar una renovación del acuerdo, pero la negociación ni siquiera se ha constituido oficialmente. El ambiente tampoco favorece un entendimiento inmediato. Las organizaciones empresariales interpretaron como una ruptura de la confianza el acuerdo alcanzado entre Yolanda Díaz y los sindicatos para impulsar la reducción de jornada, mientras que la presentación pública por parte de CCOO y UGT de sus propuestas salariales tampoco fue bien recibida por la patronal.
A este contexto se suma otro elemento: las elecciones internas de CEOE previstas para octubre. Aunque Antonio Garamendi no cuenta con un rival que cuestione su continuidad al frente de la organización, el calendario electoral reduce los incentivos para abrir una negociación de gran alcance antes de que concluya el proceso.
En consecuencia, empresarios y sindicatos continúan negociando los convenios sectoriales con lupa, con los salarios recuperando protagonismo y con una jornada laboral que, al menos en el ámbito sectorial, ha dejado atrás el impulso hacia las 37,5 horas para acercarse de nuevo a las 39 semanales.
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