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Uno de cada cuatro trabajadores de entre 18 y 74 años realizó algún cambio en su empleo durante 2025 para poder compatibilizar mejor su vida laboral y familiar. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que las responsabilidades de cuidado siguen recayendo en mayor medida sobre las mujeres y que la adaptación de horarios es la medida más utilizada para facilitar la conciliación.
Los trabajadores realizó ajustes en su jornada laboral para mejorar la conciliación
La conciliación entre la vida profesional y las responsabilidades familiares sigue siendo uno de los principales retos para miles de personas en España. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), una de cada cuatro personas ocupadas de entre 18 y 74 años tuvo que realizar algún cambio en su empleo durante 2025 con el objetivo de compatibilizar mejor sus obligaciones laborales y personales.
El estudio revela que el 34,7 % de la población en ese tramo de edad asumió tareas de cuidado de familiares a lo largo del año. Entre ellos, un 20,8 % se encargó exclusivamente de hijos menores de 15 años, mientras que otros ciudadanos atendieron a familiares dependientes, personas mayores o con problemas de salud. En conjunto, más de un tercio de la población tuvo algún tipo de responsabilidad relacionada con el cuidado de otras personas.
Las diferencias entre hombres y mujeres continúan siendo significativas. El porcentaje de mujeres con responsabilidades de cuidado alcanzó el 37,6 %, frente al 31,7 % de los hombres. Esta brecha fue especialmente visible entre quienes atendían simultáneamente a hijos y familiares dependientes. También destacó una mayor participación femenina en el cuidado de los nietos.
Menor uso de servicios profesionales de cuidado
Los datos del INE muestran además que la mayoría de las familias continúa organizando los cuidados sin recurrir a servicios profesionales. Solo el 17,6 % de quienes tenían hijos propios o de su pareja utilizó este tipo de recursos para todos sus hijos. La proporción aumentó hasta el 19 % entre las personas ocupadas.
Entre quienes optaron por no contratar estos servicios, el motivo principal fue la preferencia por organizar los cuidados personalmente o junto a la pareja.
También tuvieron peso la ayuda de familiares y amigos, así como la capacidad de los propios hijos para desenvolverse de manera autónoma. El coste económico apareció como una razón menos frecuente, aunque siguió influyendo en parte de los hogares.
Cambios para compatibilizar trabajo y familia
Entre los trabajadores con responsabilidades familiares, el 74,6 % no realizó modificaciones en su situación laboral para facilitar la conciliación. Sin embargo, cerca de una cuarta parte sí adoptó algún tipo de medida.
La opción más habitual fue adaptar la jornada laboral sin reducir el número de horas trabajadas. Esta alternativa fue elegida por el 9,8 % de los ocupados. Otro grupo, equivalente al 4,9 %, decidió reducir su tiempo de trabajo mediante fórmulas como el paso a tiempo parcial o una disminución de horas.
Las diferencias por sexo fueron especialmente llamativas dentro del estudio sobre la jornada laboral. Mientras que el 82 % de los hombres no realizó cambios, entre las mujeres el porcentaje descendió al 67,3 %. Además, ellas recurrieron con mucha más frecuencia a la reducción de horas para atender responsabilidades familiares.
Las dificultades para conciliar persisten
El informe señala que una de las principales barreras para la conciliación continúa siendo la jornada laboral extensa. Esta circunstancia fue especialmente relevante en sectores como la agricultura y la construcción. En cambio, en la industria y los servicios tuvieron más peso los horarios imprevisibles o difíciles de planificar.
La jornada laboral prolongada también apareció como una de las mayores dificultades entre los asalariados del sector privado. En muchos casos, los empleados consideran que una jornada laboral demasiado larga limita el tiempo disponible para atender a hijos, mayores o familiares dependientes.
Por otra parte, la jornada laboral flexible se consolida como una herramienta cada vez más valorada para mejorar el equilibrio entre empleo y vida personal. De hecho, muchas de las personas que realizaron cambios optaron por reorganizar sus horarios sin modificar sus ingresos.
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