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Disfrutar de un refrescante postre en compañía de las mascotas se ha transformado en una iniciativa solidaria capaz de marcar la diferencia para la fauna urbana en situación de vulnerabilidad. Una cadena de heladerías ha vuelto a poner en marcha su popular campaña estival con el objetivo de recaudar toneladas de alimento destinadas a los albergues más saturados del país. La iniciativa busca movilizar a la ciudadanía mediante gestos sencillos e integrados en la rutina diaria, facilitando que el cuidado de las propias mascotas se traduzca en una ayuda directa para los animales abandonados.
La magnitud de la problemática en el ámbito nacional exige respuestas colectivas y sostenidas en el tiempo. Estimaciones académicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) calculan que cerca de medio millón de mascotas son arrojadas a la calle cada año en el territorio nacional. A este drama humano y ético se suma el desafío financiero que encaran diariamente las redes de protección animal: de hecho, numerosos centros de acogida declaran costes mensuales superiores a los 170.000 pesos destinados exclusivamente a la nutrición básica, sin computar tratamientos sanitarios o infraestructuras.
La campaña solidaria que moviliza recursos para los animales abandonados
Ante este panorama de desamparo, Neverías Frody ha presentado formalmente la edición 2026 del Croquetón, un proyecto benéfico consolidado que canaliza donaciones directas de comida para perros y gatos alojados en residencias temporales. A lo largo de sus siete años de trayectoria ininterrumpida, esta cruzada de concienciación ha conseguido distribuir más de 15 toneladas de insumos alimenticios entre albergues ubicados en la Ciudad de México, el Estado de México y la zona de Cuernavaca.
Para este ejercicio, el programa ha seleccionado como beneficiarios oficiales a las organizaciones Colitas de Colores, Fundación Toby, Biocan y al activista independiente Rodrigo Estrella. Todas estas entidades desarrollan una labor integral que abarca desde el rescate inicial y la atención veterinaria de urgencia hasta la rehabilitación física y la búsqueda de familias adoptantes para los animales abandonados.
Postres caninos y mensajes de esperanza para fomentar las adopciones
La propuesta de este verano destaca por su accesibilidad, ofreciendo a los clientes diferentes vías para colaborar con la causa. Una de las más novedosas es la comercialización de Luky Bites, una línea de helados especialmente formulada para el consumo canino. Durante todo el mes de agosto, la empresa destinará el 10 % de las ventas de este producto a la adquisición de sacos de pienso para los refugios, permitiendo que las familias apoyen a los animales abandonados mientras consienten a sus propias mascotas.
De forma complementaria, los clientes pueden acudir a los establecimientos participantes para entregar alimento seco o húmedo envasado. Quienes realicen donaciones presenciales tendrán la oportunidad de formar parte del 'Muro de las Segundas Oportunidades', un espacio participativo donde escribir el nombre de una mascota querida o redactar palabras de aliento dirigidas a los animales abandonados que aún esperan un hogar definitivo.
La directora general de la firma heladera, Beatriz Rodríguez, enfatizó el espíritu comunitario del proyecto:
- Inclusión: Crear vías de participación adaptadas a todas las posibilidades económicas.
- Sensibilización: Dar visibilidad a las historias de superación tras el rescate.
- Impacto directo: Transformar pequeñas acciones de consumo en kilogramos reales de comida para los animales abandonados.
Requisitos y formas de colaborar con la red de albergues
Las vías de colaboración permanecerán abiertas durante todo el periodo estival en la red de sucursales adheridas. Para garantizar la seguridad sanitaria de los centros receptores, el alimento donado por los particulares —ya sea para perros o gatos— debe entregarse en su empaque original sellado y con la fecha de caducidad perfectamente vigente.
En definitiva, la campaña demuestra cómo el sector privado y la sociedad civil pueden aliarse de forma creativa para mitigar el desamparo de la fauna urbana. Sumar esfuerzos a través de acciones cotidianas resulta fundamental para aliviar la carga económica de las protectoras y devolver la dignidad a los animales abandonados.
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